Cómo ahorrar gracias a un cambio de pensamiento

Cómo ahorrar gracias a un cambio de pensamiento (y alcanzar la deseada libertad)

En este post te voy a hablar de cómo ahorrar mediante una fórmula sencilla que no te costará implementar en tu rutina. Eso sí, necesitarás un cambio de pensamiento para así alcanzar la tan deseada libertad.

Ahora bien, este post no es mío, sino de un gran profesional que hoy nos visita: Jesús M.C. (ver bio al final del post). Te dejo con él  🙂 

Por eso te quiero hablar de cómo ahorrar…

  • Poniéndole precio a la libertad.
  • Aplicando el principio estoico de “no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita”.
  • Desafiando a las emociones y empleando el pensamiento racional.

1) Cómo ahorrar poniéndole precio a la libertad

Emprendimiento, ganancias y éxito

No estamos acostumbrados a poner precio a la libertad. Pero tal como yo lo veo, todas las cosas, ya sean objetos físicos o meras ideas tienen valor.

Otro asunto es que estas mismas cosas se puedan comprar o no. Por ejemplo, el amor o la amistad, tienen valor; pero no se pueden comprar.

Podrías comprar sexo o, por seguir con el símil, podrías mantener una relación artificial o interesada con alguna persona.

Ahora bien, cuando hablamos de libertad externa o financiera, estamos hablando de un objeto al que podemos ponerle un precio, ya que la libertad financiera no está fuera del tablero de juego del dinero.

El juego del dinero es el juego de la libertad - ¡Compártelo!          

Así que venga, ponle un precio a la libertad.

¿Te cuesta ponerlo?

Es natural. Tú pondrás un precio diferente al precio que ponga yo. Y tu amigo le pondrá otro también.

Esto dependerá de cada persona, de cuánto dinero necesite para comprar la libertad.

Sí, has leído bien. El precio no está prefijado por nadie diferente a ti mismo. Eres tú quien tiene el poder de ponerle un precio a la tan deseada libertad.

Pero como veo que aún es pronto para que hagas esto, vayamos al segundo principio.

Espero que al final del post puedas ponérselo 😉

2) Cómo ahorrar aplicando el principio estoico: “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”

Los filósofos antiguos tenían esto grabado a fuego en su cabeza.

Esto significa que la cuestión del dinero, y por tanto de la libertad, necesita de una preparación previa; de poner en práctica una serie de hábitos, de autogobernarnos y ponernos límites.

No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. ¿Estás de acuerdo? - ¡Compártelo!          

Por ejemplo, una persona que consigue mucho dinero, pero tiene un pensamiento  pobre, gastará más dinero del que tiene y del que necesita.

Esto le ocurre sobre todo a las personas que no han tenido demasiado dinero nunca y que de repente les ha tocado la lotería o han ganado mucho dinero por alguna acción puntual en la que la suerte ha jugado un papel protagonista.

¿Qué crees que hace este tipo de persona? O gastarse el dinero de golpe o comprar objetos que no le reportan ningún beneficio económico, sino solo más gastos (como la compra de un coche, una casa, un barco, etc.)

Vamos, los típicos deseos que todo el mundo parece tener y que saben reflejar muy bien los spots publicitarios.

¿La consecuencia? Personas más pobres de lo que eran antes de que les tocara la lotería.

Un golpe de fortuna convertido en un desastre. Lástima.

Este frecuente error sucede cuando no se entiende el verdadero valor del dinero, el ideal que recoge mejor que ningún otro objeto que existe: la libertad.

Así que lo primero que has de hacer antes de encadenarte a nada es fijar el precio de tu libertad.

Y en función de cuánto precio pongas, tendrás que priorizar unas tareas frente a otras,  consumiendo más o menos tiempo en conseguirla.

De ahí la importancia del tercer punto.

3) Cómo ahorrar desafiando a las emociones y empleando el pensamiento racional

Es parecido a educar las emociones, puesto que se educa desde el pensamiento. Aprender a conocerse a sí mismo, crear hábitos de acción, establecer medios y fines a corto y largo plazo, etc. te permitirán tener una mayor consciencia de quién eres y de lo que deseas realmente.

No harás caso a los falsos deseos que la sociedad pretende implantar en ti.

No te dejes manipular por ellos.

No te dejes manipular por los deseos que la sociedad quiere implantar en ti - ¡Compártelo!          

Coge las riendas de tu vida y marca tu camino antes de que otros lo hagan por ti.

Este punto es clave a la hora de ahorrar.

Para ahorrar necesitas un motivo con peso. Si fijas el precio de tu libertad, tendrás ese motivo.

Una vez hecho esto, te recomiendo que:

♦ De cualquier dinero que ingreses, proceda de donde proceda, guardes parte.

La cantidad dependerá de los gastos y el precio de la libertad que te hayas fijado previamente.

Porqué no eres rico

Cuando digo guardar, también me estoy refiriendo a invertir. Es decir, dinero que no se convierta en un gasto, sino que te ayude a acercarte más a tu propósito: comprar la libertad.

♦ Evita gastos innecesarios al comprar.

Se trata de los gastos tontos o prescindibles. Pueden aparecer en cualquier momento y están llamados a cubrir falsas necesidades.

Por ejemplo, puedes ir un día a comprarte unos pantalones vaqueros, porque los que tienes están un poco desgastados. Pero por el camino te encuentras con un puestecillo donde se venden aceitunas. No estaba en  tu plan de hoy comprar una bolsa de aceitunas y pepinillos. Pero lo hiciste, y te costó 3 euros. No es que no te puedas permitir esos 3 euros, es simplemente que te estás alejando 3 euros de tu gran objetivo.

Tu objetivo era comprar el pantalón, pero las emociones te han desviado del camino y has consumido más de lo fijado para el día de hoy.

La próxima vez, mantén esos tres euros en el bolsillo, y cuando llegues a tu casa inviértelos o mételos en una hucha. Da lo mismo. Aplica este ejemplo en tu día a día y verás la cantidad de dinero que eres capaz de ahorrar.

Como dijo el escritor K.Chesterton: “El juego de ponerse límites a sí mismo es uno de los secretos placeres de la vida.”

Recuerda: cada uno pondrá un precio a la libertad. Pero cuanto más alto sea el precio que marques, más dinero deberás generar, lo que te llevará más tiempo y la posibilidad de verte desbordado por tus emociones. La avaricia rompe el saco, amigo. O en este caso, nunca te dejará en paz.

Con esta mentalidad estoica, que te acostumbra a ahorrar y a controlar tus gastos, estarás mucho más cerca de conquistar el juego de la libertad financiera.

Espero que te sirva y que empieces a aplicarlo en tu día a día. Recuerda, la conquista de tu libertad comienza por ponerle precio.

¿Aún no le has puesto precio a tu libertad? 😉

(Si quieres seguir leyendo: 10 hábitos mentales que te ayudarán a ahorrar dinero)

♥  ♥  ♥  ♥  ♥

Sobre el autor, Jesús M.C.

Soy creador del blog  Coaching Filosófico, donde comparto consejos basados en diferentes escuelas de pensamiento para ayudarte a alcanzar la plenitud vital de la que hablaban los filósofos antiguos.  Soy especialista en toma de decisiones y superación de dilemas y conflictos internos. Que obtengas la libertad es mi trabajo y mi mayor deseo

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Escritor, formador y emprendedor. Hablo de libertad financiera, ingresos pasivos, infoproductos, crecimiento personal, talento y conocimiento. Me encantaría ayudarte a llegar a ese lugar en el que eres realmente tú y puedes generar riqueza. Mi lema: somos creadores, somos libres. También: libertad personal + libertad financiera = libertad total.(Si no quieres perderte nada, te invito a formar parte de la comunidad aquí).

3 comentarios en “Cómo ahorrar gracias a un cambio de pensamiento (y alcanzar la deseada libertad)

  1. ¡Interesante y reflexivo post!
    Me ha venido a la memoria el dicho de que no es pobre quien no tiene dinero, sino quien no sabe cómo crearlo por tener una mentalidad pobre.
    Pienso que el pensamiento estoico es digno y loable, aunque me permito introducir un tema de debate, en el sentido de que ese pensamiento no coharte nuestras aspiraciones materiales, muy loables también quien las tenga, y en mayor o menor mesura, todo el que viva más o menos inmerso en la sociedad occidental actual, las tiene.
    Para mi, el precio de la libertad es el trabajo diario hacia mi libertad total, personal y financiera, intentando emplear como precepto que todo nuevo bien material proceda del ahorro o, mejor aún, de una fuente de ingresos pasivos que me pague el gasto.
    ¡Un abrazo!

  2. ¡Hola Juan!

    Gracias por tu comentario y reflexión 🙂

    Tal como dices, en este tipo de sociedad tienes que gastar dinero para vivir y, con ello, generarlo. Sin embargo, es interesante que te preguntes cuáles son tus deseos materiales y qué o cuánto es lo que necesitas para alcanzarlos. Los estoicos entienden que el deseo del ser humano es insaciable y que debe educarse, porque si no, siempre va a estar insatisfecho; y esto produce infelicidad.

    Por ponerte un ejemplo actual de esto, leí en alguna parte que Warren Buffet (multimillonario) vive en la misma casa que compró de joven por unos 30.000 dólares. Le preguntaron que teniendo tanto dinero, cómo es que no se había comprado una mansión (se supone que es el acto natural). A lo que Buffet respondió que para qué quería él comprar eso. No era su deseo. Decía que lo único que iba a generarle eran gastos (menos libertad).

    Por otro lado, los estoicos no hablan de activos, pasivos y estas cosas 😀 Pero hoy, sin duda, serían partidarios de generar ingresos pasivos para obtener su libertad financiera en poco tiempo 🙂

    Un abrazo a ti y a Agustín 😉

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