Los 4 niveles de creación a través del pensamiento y el lenguaje

Ésta de arriba es la foto de la parcela de mi casa. El otro día me ocurrió algo que te enseñará a llevar a cabo la creación de lo que quieras a través del pensamiento y el lenguaje. Es un caso real.

Lo que te decía…

El otro día estaba sentado en el porche de mi casa, contemplando y deleitándome con lo que me deparaba la vista: los árboles, el césped, el sol, el estanque, el cielo azul, los sonidos de la naturaleza…

Me sentía muy bien y me puse a pensar en mis cosas, al tiempo que me dejaba envolver por la sensación del lugar.

Poco después sentí el impulso de acercarme al estanque.

Es algo que hago a menudo, porque me encanta estar junto a él, sentadito en una silla, contemplando sin más la vida que allí florece. Tiene diversas plantas acuáticas (nenúfares, lirios, juncos, papiros egipcios…), peces, arañas que tejen sus redes entre los tallos de las plantas… Y a menudo acuden libélulas. Las he visto rojas, azules, transparentes y de un extraño color que aún no he acertado a definir.

Pues bien, el otro día, como tantos otros, agarré mi sillita y me senté frente al agua.

Me extraño que no hubiera libélulas y me dije, no sé por qué, así sin más: es mi deseo que aparezca una libélula y se pose en el lugar más cercano a mí para poder contemplar su magia y esplendor. Más o menos, tampoco exactamente, pero esa era la idea…

Y en ese momento, al instante, se posó ante mí una preciosa libélula azul en la piedra más cercana a mi cuerpo, a escasos centímetros. En la fotografía puedes ver el lugar.

Eso es casualidad… ¿De verdad crees que tiene que ver con la creación, el pensamiento, el lenguaje…?

Por supuesto que lo creo.

Puedes pensar que es casualidad, pero simplemente no lo es, las casualidades no existen.

En ese momento no había ninguna libélula y cuando yo la llamé vino. Y nunca, nunca, nunca, con anterioridad, se había posado ninguna tan cera de mí. Simple y llanamente acudió a mi llamada.

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¿Por qué tuvo lugar ese acto de creación – de co-creación -?

Para que eso se produjera fueron necesarios varios requisitos:

⇒ Primero, un estado de comunión total entre el lugar (el estanque) en el que estaba y yo

Yo estaba fundido con el estanque y podía sentir que era uno con él.

Eso es aplicable a todo. Si quieres hacer el experimento con otras cosas debes fundirte en ellas. Si quieres escribir un libro debes ser uno con el libro, si quieres crear un negocio por internet debes hacerte uno con él, sentirlo, amarlo, visualizarlo, proyectarlo, imaginar a los usuarios, sus expectativas, sus deseos, sus logros…, verte con el dinero…

La gran clave es que no hay diferencia entre tú y lo que te rodea. Tú eres lo que te rodea y lo que te rodea eres tú, luego si tú eres lo que te rodea tú puedes hacer lo que quieras con lo que te rodea.

Te invito a leer de nuevo lo anterior, por favor, porque esa es la gran clave.

⇒ Segundo, una intención pura

Yo sentía amor por la libélula y quería arroparme en su belleza. Quería acercarme a ella, quería conocerla, sentirla, adentrarme en su nivel de conciencia, incluso comunicarme con ella…

No quería que viniera para pisotearla, ni para cazarla…

En este artículo sobre… decía que la pregunta más importante se llama “¿Por qué?”

Y así es, debes indagar en el porqué de todo: ¿Porqué haces lo que haces? ¿Es tu intención pura? ¿Estás alineado con el bienestar general?

⇒ Tercero, expresar claramente y en el tono adecuado lo que quieres

No puedes imponer, ni exigir, ni ordenar, ni hablar desde una posición de superioridad, ni despreciar el libre albedrío de los demás…  Tampoco debes suplicar, ni mendigar, ni rogar…, cayendo incluso en lo que es el síndrome del impostor: revestirte de falsa humildad, creerte que no eres digno, que no te mereces…

El tono es importante. Y la vibración. Debes pensar y decir claramente cuál es tu deseo, tu intención, desde el respeto y el convencimiento.

Perfecto, y ahora, después de la libélula, te explicaré los 4 niveles de creación desde el pensamiento y el lenguaje

Existen 4 niveles de creación.

El primero es el habla

El lenguaje hablado, lo que dices.

Es el que más fácilmente podemos controlar. Si vas a decir alguna estupidez siempre estás a tiempo de cerrar la boca 🙂 .

El segundo es el nivel del pensamiento superficial

Es lo que piensas. Y aquí puedes encontrar a su vez dos niveles:

→ El pensamiento consciente, lo que voluntariamente estás pensando. Por ejemplo, si estás pensando acerca de qué horario de tren es el que más te conviene, pues esos pensamientos son conscientes, estás pensando en eso porque quieres, porque debes resolver algo.

→ Y el pensamiento inconsciente. La cháchara mental, el diálogo que mantienes contigo mismo en cada momento, sin darte cuenta.

Éste último es el que más puede desesperarte. Aunque puedes sustituirlo o eliminarlo cuando te haces consciente, con frecuencia es difícil hacerlo, y te voy a decir el porqué:

Esos pensamientos no son tuyos. Existen, se producen, tienen lugar en un espacio de conciencia y desde él te atraen a ellos, te succionan y se te pegan. La mayor parte del tiempo tú no piensas, eres pensado. Los pensamientos pululan por ahí, en un espacio indefinido y como un imán te atraen hacia ellos sin darte cuenta, de forma que, de repente, te encuentras pensando cosas respecto a las que te preguntas: pero, ¿por qué estoy yo pensando esto?

¿Te resulta esto difícil de creer? ¿Por qué piensas entonces cosas respecto a las que no has decidido pensar? ¿Quién ha decidido, por ti, que pienses en ellas?

El tercer nivel es el del subconsciente

Este es el que manda.

Tú puedes decir, verbalizar y pensar que quieres ir a algún sitio, pero si el subconsciente (que tú desconoces, por supuesto) piensa lo contrario tú no sales ni a la puerta de tu casa.

El subconsciente, o el inconsciente, es el nivel de los programas. El lugar en el que están almacenados todos los programas que, a lo largo de tu evolución, se han adherido a ti y que determinan que tú seas lo que seas. Es aquello para lo que has sido programado.

Es el lugar en el que están los códigos que, al dispararse, ponen en funcionamiento el programa para que tú te comportes como lo que somos la mayoría: robots que cumplen las órdenes de los programas almacenados.

El gran reto es ser quien quieres ser y no quien has sido programado para ser. Pero cuesta, ¡vamos si cuesta!

El cuarto es el nivel del alma

Y aquí también tenemos dos sub niveles.

⇒ El primero es lo que tú realmente quieres, lo que tu alma te demanda con toda sinceridad.

Puedes querer algo externamente, y estar muy convencido de ello, pero si sigues preguntándote el por qué, el por qué, el por qué… llegas a la respuesta última, a la gran verdad de si realmente quieres eso o no. Esto lo vamos a ver más claro después en el ejemplo personal mío.

⇒ El segundo nivel del alma es el de tu propósito de vida.

Esta es la gran cuestión: el propósito de tu vida, el plan de tu alma, la razón última por la que estás aquí, a la que has venido…

La gran decepción es que esto, con frecuencia, es difícil de determinar. Puedes creer que conoces tu propósito pero quizá sea tan solo un propósito superficial, externo, creíble, no la gran verdad.

¿Por qué es tan difícil determinar esto? Por el grado de densidad y el nivel de conciencia del mundo en que vivimos, por el olvido al que somos sometidos al nacer, por el grado de succión que constantemente ejerce la sociedad sobre nosotros… En definitiva, por la dificultad que tenemos todos de ser los seres libres y soberanos que somos.

¿Cómo actúan estos niveles de creación y lenguaje en un caso concreto y personal? El mío, por ejemplo… 🙂

Bueno, pues vamos a ello.

Porque aunque en este blog hablo también de crecimiento personal, y este artículo es un ejemplo, también es cierto que el foco principal son los ingresos, el dinero, los negocios y las inversiones, así que pondré un ejemplo ad hoc.

Vamos a ver mi relación con el dinero (la mía personal, no es un ejemplo).

Venga, Agustín, si tú eres perfecto, seguro que estás forrado… 🙂 .

Bueno, vamos a hablar en serio.

⇒ En el primer nivel, el del lenguaje, yo hablo, y busco, y decreto, y pido… todo lo que me conduce a la riqueza y la abundancia. Y tengo que decir, honestamente y sin arrogancias, que por regla general lo consigo, me va bien. De hecho dentro de muy poco se van a cumplir mis 25 años de libertad financiera.

Pues no pareces tan mayor…

Es que tengo que cambiar las fotos del blog 🙂 .

⇒ En el segundo nivel, el pensamiento superficial, tampoco tengo problema. Pienso acerca de los pros y los contras de las cosas, me enfoco bastante bien, no suelo perturbarme mucho por aconteceres externos… Hasta aquí todo bien.

⇒ En el tercer nivel, el subconsciente, hay cosas que me pueden bloquear. Aparentemente quiero hacer algo, pero interna e inconscientemente me surgen impedimentos sutiles: esto es algo desconocido, vete tú a saber, tengo que crear nuevas cuentas y contraseñas, qué pereza, mi padre ya intentó esto y le salió mal, se aparta demasiado de lo que he hecho hasta ahora y mi imagen, mi marca personal, mi ego… pueden verse afectados…

⇒ En el cuarto nivel, el del alma, que a su vez tiene dos, tenemos:

Si yo me pregunto y me pregunto y me pregunto y me sigo preguntando… hasta llegar al nivel de la verdad primigenia que porqué quiero ser millonario, por ejemplo, me encuentro con que no tengo ningún interés ni deseo sincero en serlo. Es la pura verdad.

Oh, qué sorpresa…

Así es, la vida está llena de sorpresas… 🙂 .

Tengo interés en vivir bien, en permitirme lo que quiera, hacer lo que me apetezca… Y eso ya lo tengo. ¿Por qué tendría que ser millonario o multimillonario? ¿Qué necesidad hay de ello? Ninguna.

Prefiero leer novelas de mis autores favoritos, irme de viaje, ver a mi hija crecer…

Si yo obedeciera a ese nivel del alma me importarían tres soberanos pimientos crear nuevos activos o nuevas fuentes de ingresos.

Pero, ¿qué ocurre?, y aquí viene lo interesante: que luego tenemos el nivel del propósito de vida, donde realmente está la madre de todas las verdades.

Y quizá yo hago lo que hago, no por mí, sino porque debo dar ejemplo y enseñar desde la experiencia (porque si no, no eres creíble).

O quizá a veces, para conseguir lo que queremos tenemos que hacer lo que no queremos.

O quizá mi propósito aún no se ha manifestado conscientemente…

Yo creo que sí, y en una ocasión hablé de lo que para mí representaba la adquisición de conocimiento a todos los niveles (no estoy hablando solo del dinero, claro). Porque es una verdad repetida, pero el conocimiento me hace libre.

Pero libre de verdad.

Al margen de la densidad y el espesor de nuestro mundo…

Y para mí eso es importante.

Pero esto ya se está yendo un poco de madre, así que continuaremos otro día… :).

¿Me compartes el artículo, por favor?¡Tan poco que te cuesta y tanto bien que haces…!

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Escritor, formador y emprendedor. Hablo de libertad financiera, ingresos pasivos, infoproductos, crecimiento personal, talento y conocimiento. Me encantaría ayudarte a llegar a ese lugar en el que eres realmente tú y puedes generar riqueza. Mi lema: somos creadores, somos libres. También: libertad personal + libertad financiera = libertad total. (Si no quieres perderte nada, te invito a formar parte de la comunidad aquí).
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12 comentarios en “Los 4 niveles de creación a través del pensamiento y el lenguaje

  1. Buenos días Agustín:
    Lo que comentas de la libelula a mi me ha pasado unas cuantas veces al aparcar el coche. Siempre he considerado que tengo suerte a la hora de hacerlo, hasta que empezé a adentrame en este mundo y darme cuenta de que no es suerte, por la razón que sea, cuando voy a aparcar, sé que voy a encontrar sitio.
    Pero lo que me ha pasado ya unas 4 ó 5 veces roza la brujería (como me comentó el otro día una amiga, ¿tú eres brujo…?. Pues bien, hay ocasiones en las que he llegado a un sitio con dificultades para estacionar, entonces, paro el coche y me digo: ” muy bien Jorge, no hay problema, ¿Dónde quieres aparcar?. Entonces elijo un hueco y me imagino al dueño del vehículo apareciendo al poco, abriendo el coche y lléndose…y ocurre. Habrá gente que pensará, casualidad. Pues no, CAUSALIDAD.
    En estos momentos me encuentro en pleno proceso de creación, sobre todo en relación con una patente registrada relacionada con el mundo de la automoción, sé que va a funcionar, no sólo porque creo que la idea es buena sino porque, en mi imaginación, ya se ha implementado y, sobre todo, porque ya he dado las gracias al universo por que así sea.
    Un fuerte abrazo, haces un trabajo espectacular.

    • Está muy bien lo que dices, Jorge, y estoy seguro que la patente funcionará de maravilla.

      Lo de dar las gracias por anticipado para que así sea, está genial, al igual que lo de implementarlo ya en tu cerebro o en tu ser. La visualización es uno de los elementos para crear, porque no podemos olvidar que toda creación surge en la mente y sigue desarrollándose en ella. Me alegro que hagas así las cosas y que experimentes resultados. No tiene nada que ver con la brujería, creo yo, son cosas normales a las que sin embargo no estamos muy acostumbrados.

      Un abrazo.

    • Muchas gracias, Lluisa. La verdad es que todos estamos en constante evolución. Es más, a veces, incluso, cuando creemos que peor estamos es cuando más estamos evolucionando. Lo que ocurre es que casi todo ocurre a nivel de alma y entonces no se ve.
      Un super abrazo.

  2. Mi esposo siempre dice que yo tengo mucha suerte, que es impresionante ver cómo todo se me acomoda, como si me estuvieran esperando las situaciones servidas en bandeja de plata… Yo no era consciente ( o no muy) de ello, pues estoy “acostumbrada” a vivir así, a simplemente pensar (imaginar con detalle) en que tal o cual situación va a ser de una determinada manera (favorable) y así ocurre. Nada menos yo te conocí y te empecé a seguir apenas el año pasado, y al día de hoy mi perspectiva es muy diferente gracias a todos los caminos que se han abierto a partir de tus enseñanzas y tus libros. ¡Gracias y un abrazo Agustín!

    • Gracias a ti, Gabriela. Me gusta mucho leer lo que comentas y ver esa buena “suerte”, que para nada es suerte, sino algo que te trabajas muy bien.

      Todos, en la medida de lo posible, aportamos nuestro granito de arena. Estoy seguro que a tu esposo tú también le aportas el tuyo :).

      Un abrazo.

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