Cómo descubrir cuál es tu meta en la vida

Descubrir cuál es tu meta en la vida es un proceso que, dependiendo de la persona, puede ser más o menos sencillo.

(Este artículo NO ha sido redactado por mí,sino que es una colaboración de Ariadna Arias -ver mini bio al final del post-)

A todos nos cuesta un poco encontrar nuestro lugar en el mundo. Es probable que, desde pequeño/a, siguieses, casi sin darte cuenta, un camino determinado.

Por ejemplo, puede que te gustase dibujar y empezases a asistir a clases de pintura.

O puede que tu asignatura favorita fueran las matemáticas y ahora trabajes en algo relacionado.

Sin embargo, quedarse solo en eso es superficial: la verdadera meta en la vida solo se revela cuando hacemos introspección, nos marcamos metas más pequeñas y empezamos a estar en consonancia con lo que verdaderamente nos gusta.

Cuando dejamos la universidad o nos independizamos, nos damos cuenta de que el camino ya no está trazado. Tenemos que abrirnos paso entre la maleza y eso asusta. Ahora bien, ¿es más inteligente empezar a caminar sin saber hacia dónde se va o trazar un plan de acción? Eso es, precisamente, lo que vamos a tratar en este artículo.

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¿Qué es tener una meta en la vida?

Tener una meta en la vida es conocer con exactitud el lugar al que quieres dirigirte.

Las metas de vida son todas las cosas que deseas lograr porque pueden cambiar todo a mejor, tener un impacto duradero. Pueden ser metas grandes y desafiantes, o pueden ser más pequeñas y más personales. Todo depende de la persona.

Por norma general, hablamos de meta en la vida como un propósito, una “misión” que nos llama más que cualquier otra cosa. Para conseguir esa meta, debemos marcarnos otras más pequeñas que nos ayuden a alcanzar la cima, escalón a escalón.

Sin embargo, a veces es difícil saber cuál es tu meta en la vida. Por ejemplo, yo estudié una carrera pensando que mi meta en la vida sería encontrar un trabajo estable, trabajar ocho horas al día y ganar un buen sueldo. Sin embargo, tras explorar un poco sobre el mundo financiero y sobre mí mismo me di cuenta de que mi meta no era esa, sino trabajar por mi cuenta ayudando a los demás. Muchas personas se sienten atrapadas porque no logran alcanzar su meta en la vida, o ni siquiera saben cuál es.

¿Por qué necesitamos saber cuál es nuestra meta en la vida?

Establecer ciertas metas en la vida puede ayudarte a dar forma a tu futuro.

Siguiendo el ejemplo de la introducción, no es lo mismo trazar un camino sabiendo hacia dónde nos dirigimos (la línea será recta) que sin un rumbo fijo. Sin una meta estaremos dando vueltas y vueltas, esperando llegar a algo bueno sin saber muy bien cómo ni por qué.

Si trabajas duro para lograr tu meta, es muy probable que te sientas más feliz y en paz contigo mismo. Los objetivos de vida son importantes porque también pueden ayudarnos a:

  • Lograr el éxito personal, es decir, ese punto en el que sientes que todo lo que has hecho ha dado sus frutos.
  • Dominar ciertas habilidades. Por ejemplo, si sabes que tu meta es trabajar en Tokyo, entonces estarás más motivado a aprender japonés.
  • Evitar la procrastinación. Si sabes hacia dónde te diriges no estarás cuestionando a cada rato tus esfuerzos, y no se te pasará por la cabeza abandonar.
  • Tener una mentalidad más positiva y dejar atrás la negatividad.

Además, establecer metas te obliga a contemplar lo que realmente quieres en la vida: el éxito que deseas alcanzar, el nivel de ingresos que deseas tener, cómo de grande o pequeña es la casa de tus sueños, qué deberías hacer para estar en paz con tu carrera…

¿Qué tipos de metas personales existen?

Existen cuatro tipos de metas en la vida: metas del día a día, metas a corto plazo, metas a largo plazo y lo que denominaríamos como “la meta en la vida”.

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Por supuesto, esta clasificación no es científica, y probablemente existan muchos métodos que organicen las metas en otro tipo de categorías. Sin embargo, vamos a utilizar este porque es sencillo y se entiende bien.

Te voy a explicar ahora estas metas, una a una.

Metas diarias

Este tipo de metas son objetivos transaccionales, pequeños pasos que te permiten alcanzar metas más grandes. Son los ladrillos necesarios para cumplir metas a corto plazo, a largo plazo y, por último, tu meta en la vida.

Imaginemos que me he puesto como meta en la vida obtener la libertad financiera invirtiendo en bolsa, en bienes raíces y teniendo un negocio exitoso. Esto no puede lograrse en un año, ni en cinco. Puede que haya gente que lo logre, pero siendo realistas, me llevará mucho tiempo y esfuerzo. Las metas diarias que puedo realizar para ir cimentando mi camino al éxito son:

  • Leer sobre inversión 20 minutos al día.
  • Asistir a un curso diario sobre adquirir bienes raíces en subastas.
  • Escribir un blog a la semana en la web de mi negocio.
  • Ir al gimnasio todos los días (algo muy importante para mantenerse enfocado).

Metas a corto plazo

Las metas a corto plazo son aquellas que no superan el año: han de conseguirse antes (en un mes, medio año, o doce meses).

Su propósito es añadir un peldaño más que nos ayude a alcanzar metas a largo plazo o de por vida.

Siguiendo con el ejemplo anterior, una meta a corto plazo indispensable sería, por ejemplo, leer 3 libros al mes sobre inversión. O bien terminar el curso sobre subastas en tres meses. Otra meta podría ser contratar a nuestro primer o segundo empleado antes de que se cumpla el primer año del negocio, especialmente si nos hemos marcado como objetivo manejar una gran empresa.

Metas a largo plazo

Las metas a largo plazo son metas más difíciles de conseguir, que requieren más tiempo y esfuerzo. Necesitan que se les impongan límites de tiempo específicos: por lo general, metas de 5 o 10 años.

Las metas a largo plazo se consiguen gracias a las metas a corto plazo y a las diarias. Marcarse una meta a largo plazo como “en cinco años tengo que estar ganando 10.000 euros al mes gracias a mis inversiones” sin marcarse la meta de aprender a invertir no es realista.

En otras palabras, si te tomas en serio un objetivo, entonces debes establecer un objetivo a largo plazo que dure muchos años en el futuro y luego usar una serie de objetivos de corto plazo para lograrlo.

La meta en la vida

La meta en la vida, o las metas en la vida, dependiendo de cómo seas, son las metas que tomarán toda una vida alcanzarlas.

La mejor manera de averiguar los objetivos de tu vida es imaginarte una versión futura de ti  mismo en la que te gustaría convertirte. ¿Qué ha logrado esta futura versión de ti mismo? ¿Estás soltero o en una familia? ¿Qué tiene esa versión tuya? ¿Qué ha logrado? ¿Eres rico, o llevas una vida acomodada y sin preocupaciones?

De todas formas, más adelante te diré los pasos que has de seguir para descubrir cuál es tu meta en la vida. Así que no te preocupes si aún no sabes cómo responder a esta pregunta.

¿Cuál es la diferencia entre marcarse metas a corto y a largo plazo?

Como hemos visto, si bien hay muchos tipos diferentes de objetivos, las dos categorías generales son objetivos a corto y largo plazo. En general, las metas a corto plazo pueden completarse en un plazo de un mes a un año, mientras que las metas a largo plazo pueden tomar de tres a cinco años (o incluso más).

En muchos casos, una meta a largo plazo requiere y consta de muchas metas más pequeñas, a corto plazo. Muchas veces cometemos el error de marcarnos una meta poco realista y, además, demasiado grande, sin pequeños pasos de por medio. Como resultado, pronto perdemos la motivación, pues no vemos ningún progreso y empezamos a pensar que es imposible.

Un ejemplo de marcarse una meta poco realista y demasiado grande sería querer ahorrar 12.000 euros en un año. Para lograrlo tendríamos que ahorrar mil euros al mes, algo que, para la mayoría, es impensable. Sería mucho más realista ahorrar cuatrocientos euros al mes y lograr ahorrar 12.000 euros en dos años y medio. Pero es que si, además, nos marcamos como objetivo ahorrar 12.000 euros pero no determinamos ni los años límite para conseguirlo ni la cantidad de dinero que vamos a ahorrar mensualmente, pronto lo dejaremos a medias, pues perderemos la motivación.

¿Cuál es tu meta en la vida? 4 pasos para descubrirla

Llegados a este punto espero que estés pensando en lo mucho que te apetece descubrir cuál es tu meta en la vida. Te voy a dar 4 pasos para conseguirlo. Sin embargo, recuerda que marcarse una meta en la vida es, en sí, una meta. No tienes la obligación de hacerlo de la noche a la mañana; date tiempo para reflexionar y disfruta del proceso.

Identifica qué te está frenando

Si aún no has descubierto tu meta en la vida, es probable que sea porque algo te esté frenando.

Quizás estés apostando por la meta equivocada y lleves años trabajando en un puesto que no te motiva. Quizás nunca te has planteado qué es lo que deseas de verdad por miedo al fracaso. O quizás el problema sea que estás perdido, no sabes lo que te gusta y no sepas por dónde tirar.

Si crees que aquello que te está frenando está relacionado con algo psicológico como el miedo, siempre es buena idea acudir a un experto. Por ejemplo, un coach, un profesional del campo en el que te interesa entrar o un psicólogo. Ellos pueden ayudarte a identificar qué es aquello que te está frenando. Además, pueden ayudarte a encontrar nuevos intereses que te ayuden a identificar tu meta en la vida.

Meditar, leer libros de autoayuda y comenzar un viaje de autodescubrimiento también son vías adecuadas para empezar a conocerte más a ti mismo. Muchas veces, el primer paso es comenzar un estilo de vida diferente, alejado de la negatividad y más positivo.

Identifica tu verdadera pasión

Tu pasión puede estar justo frente a ti. Muchas veces, la pasión no surge de ningún lado. Es algo por lo que sientes curiosidad o que ya tienes.

Por ejemplo, tengo una amiga a la que le encantaba escribir. Pero, como pensaba que de eso no iba a poder vivir jamás, estudió periodismo. Se convenció a sí misma de que el periodismo era su pasión, cuando en realidad no había leído un periódico en su vida (prefería sumergirse durante hora en libros de fantasía). Con los años se le fue olvidando que lo que realmente le gustaba era pasarse horas frente al ordenador inventando historias. Ahora redacta sobre historias, pero historias reales. Y no le gusta. No le gusta pasarse diez horas al día escribiendo sobre la inauguración de un puente o si va a llover este fin de semana. Hasta hace poco, no entendía qué le sucedía: ¡había conseguido trabajar de su pasión! ¿Cuál era el problema? Bueno, pues que su cerebro, intentando protegerla, la había lanzado hacia una meta que no era la suya.

Mi consejo es que pases tiempo a solas haciendo lo que te gusta. Apúntate a actividades nuevas o navega por internet y mira vídeos sobre un tema que te resulte interesante. Conecta con pasiones que tenías abandonadas. Dicen que en la vida hay que tener tres hobbies: uno con el que solo puedas disfrutar, otro con el que, además, hagas ejercicio, y otro que te de dinero. Para identificar en qué categoría entra cada hobbie debes hacerte dos preguntas:

¿Qué te gusta hacer?

Pongamos el caso de mi amiga. A mi amiga le gusta escribir. El problema es que escribir un libro puede ser una meta de vida, pero quizás no una a corto plazo, porque para que uno de sus libros tenga éxito puede pasar un año, pero también cinco, diez o incluso veinte. ¿De qué va a vivir mientras tanto? Es lo que yo llamo dicotomía pasión/dinero. Mi amiga pensó que el periodismo era la manera fácil de solucionar este problema. Y, en realidad, no se equivocaba.

¿Qué te resulta fácil?

A mi amiga le resulta fácil escribir historias cortas. En este sentido, el periodismo le resulta fácil. Puede utilizar su pasión para ganar dinero. Y, mientras tanto, escribir un libro. El problema es que no le gusta estar diez horas al día trabajando de periodista, y no le gusta escribir sobre temas que no le interesan. Una solución para mi amiga podría ser que se haga periodista freelance. Podrá dedicarle menos horas a su trabajo, más a su libro y ganar dinero mientras tanto.

¿Ves cómo se puede solucionar esta dicotomía de pasión/dinero?

Define un plan para alcanzar tus metas

El último paso es definir un plan para alcanzar tus metas. Escribir un plan de acción puede parecer un desafío, pero vale la pena para mantenerse enfocado y ver las cosas con claridad. Te recomiendo que crees un plan de acción que siga estos puntos:

  • Establece metas INTELIGENTES.
  • Crea una lista de acciones diarias, cortas, largas y de por vida.
  • Establece un límite de tiempo para cada meta.
  • Designa recursos.
  • Supervisa el progreso cada semana.

Espero que toda esta información te haya ayudado a establecer cuál es tu meta en la vida.

Ariadna Arias es periodista freelance y copywriter de psicólogos en Aria Copywriter. Lo que se le da bien es escribir y adaptarse a la voz de las marcas para hacerles unos textos de quitarse el sombrero. Puedes encontrarle en www.ariacopywrites.es.

Si quieres seguir leyendo:

Autoconocimiento: el lugar donde todo empieza, y

El poder de la mente.

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Escritor, formador y emprendedor. Hablo de libertad financiera, ingresos pasivos, infoproductos, crecimiento personal, talento y conocimiento. Me encantaría ayudarte a llegar a ese lugar en el que eres realmente tú y puedes generar riqueza. Mi lema: somos creadores, somos libres. También: libertad personal + libertad financiera = libertad total. (Si no quieres perderte nada, te invito a formar parte de la comunidad aquí).

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