¿Practicas la delegación de funciones?

Creo que es un tema pendiente para muchos. La delegación de funciones, la delegación de autoridad… ¿Te suena?

Imagino que si desarrollas negocios o proyectos personales, hay una implicación emotiva que hace que quieras hacerlo todo. Lo entiendo, porque me pasa.

Y ello aunque estés convencido de que es lo más antinatural y lo más anti todo que te puedas echar a la cara, pero… algo dentro de nosotros nos impide delegar el mando.

La cosa adquiere tintes dramáticos cuando se trata, por ejemplo, de aspectos importantes de las empresas en los que no somos especialistas, pero en los que nos empeñamos y nos empeñamos como si lo fuéramos. Es el caso de los asuntos fiscales, contables o judiciales, por ejemplo. Hay gente que no sabe hacer un contrato o una factura, porque quizá no sabe ni cómo calcular el IVA, pero se empeñan en hacerlo personalmente.

Y después pasa lo que pasa: a corregir errores y a gastarse el dinero que se quisieron ahorrar.

Delegar funciones es productivo, aunque también es cierto que la productividad no lo es todo…

Ciertamente, delegar funciones siempre nos aporta un plus de productividad. Podemos hacer más cosas, u otras cosas, o centrarnos en lo que somos verdaderamente especialistas.

Ahora bien, ser lo más productivo posible tampoco tiene porqué ser el objetivo último a cumplir. Hay aspectos que chocan con la productividad, pero que también están bien. Podemos disfrutar con algo, o tomarlo como un reto personal, y si así lo quieres y lo sabes, pues perfecto.

Por lo tanto, productividad, eficiencia, eficacia y todas esas palabras están muy bien, pero sin descuidar que multiplicar facturación tampoco lo es todo en la vida.

A continuación voy a decirte, al menos desde mi propia experiencia, cuándo delegar y cuándo no delegar funciones.

¿Cuándo practicar la delegación de funciones?

Cuando sean tareas repetitivas

Hay tareas que se repiten una y mil veces, que consisten en hacer lo mismo infinidad de veces. Aunque puedas entrar en un estado relajado y meditativo mientras las haces, si sabes hacerlo, también puede ser que te aburran como una ostra, por lo tanto… ¡a delegar!, que las haga otro.

Cuando sean tareas aburridas

Pueden no ser tareas repetitivas, pero sí aburridas. Si te quedas durmiendo haciéndolas, no sufras, para eso está la delegación de funciones.

Cuando no domines la materia

Es el caso comentado antes de los abogados, los asesores fiscales, etc.

Si se trata de temas técnicos y no eres un experto, meterte en berenjenales es una auténtica temeridad. Te saldrá caro.

Cuando no tengas tiempo

Finalmente, pueden ser cosas que se te den bien, no sean aburridas, ni mecánicas, pero en ese momento o esa época no dispongas de tiempo. ¿Qué será mejor? ¿Procrastinar, posponer y aplazar o delegar para que otro lo haga?

Si delegas, al menos lo tendrás hecho, y si no te gusta, cuando puedas hacerlo lo cambias.

¿Cuándo no practicar la delegación de funciones?

Igualmente hay supuestos en los que no tenemos porqué delegar las cosas. Pueden ser, por ejemplo, los siguientes.

Cuando la función te guste

Puede ser que te guste lo que hagas. La productividad (o la plena productividad) no tiene porqué ser siempre la meta a conseguir, ya lo hemos comentado antes. Aunque puedas ser más productivo haciendo otra cosa, si te gusta una función en concreto no hay ningún problema en ejercerla y no delegarla; por eso es importante el autoconocimiento.

Cuando quieras aprender algo

Es cierto que no todos podemos saber de todo, ni es obligatorio, ni mucho menos.

También se dice que dedicarte a aprender lo que no sabes no es de lo más eficaz, cuando puedes dedicarte a desarrollar lo que sabes (lo que haces bien, lo que se te da bien…).

Pero puede ser que tengas interés en perfeccionar o desarrollar alguna habilidad o conocimiento por los motivos que sea. Es tu derecho. Es tu negocio, es tu vida, es tu actividad, así que puedes hacer lo que consideres.

Cuando suponga una delegación de autoridad

Hay tareas que implican toma de decisiones o posicionamientos importantes que corresponden al titular y máximo responsable.

Si es el caso, no tienes porqué, ni es aconsejable, hacer una delegación de autoridad que cuestione tu mando y que pueda implicar problemas o errores de trascendencia.

Cuando tengas serias dudas acerca del delegado

Si tienes bien desarrollada la intuición (o ya eres un poco viejo), quizá te das cuenta de antemano de las habilidades o capacidades de alguien. A mí me ocurre a menudo: veo a alguien, le escucho dos palabras o leo el primer e mail que me envía y, a veces, ya estoy diciendo: madre mía, veremos a ver…

Si tienes serias dudas de lo que te van a hacer, estás a tiempo de evitarlo. Un retroceso a tiempo es un triunfo.

The following two tabs change content below.
Escritor, formador y emprendedor. Hablo de libertad financiera, ingresos pasivos, infoproductos, crecimiento personal, talento y conocimiento. Me encantaría ayudarte a llegar a ese lugar en el que eres realmente tú y puedes generar riqueza. Mi lema: somos creadores, somos libres. También: libertad personal + libertad financiera = libertad total. (Si no quieres perderte nada, te invito a formar parte de la comunidad aquí).

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies