El éxito tiene una clave. ¿Quieres descubrirla?

En efecto, el éxito tiene una clave porque el azar no existe. Vamos a verla.

Para descubrir esta clave no he tenido que ir a Oxford, ni a Harvard, ni gastarme un pastizal en ningún máster, ni leerme ningún sesudo libro de economía de más de 500 páginas, ni estudiar en ninguna universidad de renombre, ni preguntarle a ningún afamado gurú… Y paro ya 🙂 .

Tan solo tuve que darme una vuelta por mi ciudad una fría mañana de invierno.

¿Quieres saber lo que ocurrió?

Descubre la clave del #éxito - ¡Compártelo!          

Como digo, era invierno, hacía frío, transcurrían las primeras horas de la mañana (esas en las que el día comienza a despertar y las personas se dirigen, generalmente en piloto automático, a sus distintos quehaceres) y yo, que por supuesto soy humano, tenía frío y ganas de tomarme algo.

Fue pensarlo y darme de bruces con una cafetería que no conocía, que no había visto antes. La vi y, ni corto ni perezoso, me zambullí en ella.

No voy a decir que al hacerlo experimenté el éxtasis, ni que tuve un orgasmo, ni que se me apareció la Santa virgen, pero casi.

Nada más entrar me sentí acogido por una templada temperatura muy, muy agradable (recuerda que hacía frío). En el ambiente sonaba una dulcísima música clásica que contrastaba con los ruidos y sonidos de la ciudad que acababa de dejar. El aroma que llegaba a mis fosas nasales lo componían una mezcla de panes, semillas y harinas que en su confusión me acariciaban con la promesa de alguna exquisita tostada de algún suculento cereal.

Y las personas que ocupaban barra y mesas se encontraban sumidos en un tibio sopor, en un dulce silencio que, para mí, siempre es de agradecer.

Pues bien, instalado de repente en esa burbuja de la que no quería salir, me dirigí a una mesa libre, la ocupé, esperé a la camarera envuelto en el calor, la música y los olores, y cuando llegó pedí mi desayuno.

Exquisito, para qué decirte. El té verde, delicioso. La tostada de centeno integral con aceite de oliva y tomate rallado, arrebatadora. La música que seguía acariciando mis oídos, celestial.

Y el precio que pagué, correctísimo. Hubiera pagado el doble. Sin problema. Lo merecía.

Sí, muy bonito, pero ¿qué tiene todo esto que ver con el éxito y su clave?

A eso voy… Pero quería ponerte en antecedentes 🙂 .

¿Cuál dirías que es el elemento común a todo lo que he relatado con anterioridad?

¿Percibes algo que cohesione el conjunto de esa experiencia? ¿Algún común denominador?

Quizá veas todo bastante normal (algo que funciona bien), pero puedo asegurarte que para nada tiene por qué serlo.

Podría haber contado una historia muy distinta y por desgracia frecuente: una cafetería malolienta y llena de suciedad, en la que suspiras porque alguien te traiga algo que llevarte a la boca, mientras te mueres de frío porque ni han puesto la calefacción, para terminar ingiriendo una tostada corriente del pan más vulgar a medio hacer, por el que además te cobran caro. Y gracias.

Podría haber sido así, ¿verdad?

Pero no, no fue, fue lo anterior.

Lo anterior hace que la cafetería relatada en primer lugar tenga éxito y la segunda no.

¿Es el conocimiento la clave del éxito?

No necesariamente. En cualquier negocio hay que conocer y tener nociones, por supuesto, pero para saber que si hace frío la gente agradece que pongas la calefacción… pues tampoco hace falta ser Einstein.

¿Es el talento la clave del éxito?

Pues quizá tampoco necesariamente. Yo he hablado mucho de talento y aptitudes, por supuesto, pero para no tirarle el café encima a alguien tampoco hace falta ser un experimentado malabarista.

¿Son los títulos los que proporcionan el éxito?

Bueno, aquí ya ni contesto; simplemente te remito a uno de estos dos artículos:

No te haré esperar más

La clave del éxito es el sentido común.

Quizá te sientas desilusionado porque esperabas otra cosa. Una fórmula mágica, una clave secreta, una combinación impactante que se desvela después de pagar un dineral por un curso…

Y ahí está precisamente el problema: siempre esperamos cosas adicionales cuando lo que hace falta lo tenemos delante de las narices.

Delante de nosotros (y en nuestro saber interno) está todo lo que hace falta para triunfar: sentido común. Ya está, simplemente eso.

Sentido común es hacer las cosas bien, simple y llanamente. Es tener un buen producto, cobrar lo adecuado, hacer que la gente se sienta bien, que tenga ganas de volver, de consumir de nuevo, de comprarnos… Es hacer lo correcto de la forma correcta y envolverlo en un bonito embalaje.

Repetiré esto porque creo que es muy importante: hacer lo correcto de la forma correcta y envolverlo en un bonito embalaje.

Esa es la clave del éxito, simple y llanamente.

El ser humano, sin embargo, es complicado, y busca problemas donde no los hay y soluciones para problemas que no existen. Si no tenemos un problema lo inventamos, y si no nos gusta la respuesta la seguimos buscando hasta dar con la que nos guste.

Creemos que todo es más complicado de lo que es, que hay que saber mucho, que hay que aprender mucho, que hay que invertir mucho, que hay que tener muchos contactos… Creemos que, para lo que sea, hace falta una gran inversión, grandes conocimientos, ser casi super dotado, haber experimentado mucho, dedicarle mucho tiempo, por supuesto esfuerzo, dedicación, sacrificio y toda esa retahíla con la que siempre nos han bombardeado.

Pero no, no hace falta tanto.

Lo que hay que hacer es empezar ya, hacer las cosas bien de forma sencilla, utilizar la cabeza y preguntar cuando no sepas algo. Tan simple como eso.

Por eso digo que la clave del éxito es el sentido común. Cuando tú haces las cosas de la forma más lógica posible, sin complicarte la vida en exceso, evidentemente vas por el buen camino.

¿Qué me dice el sentido común que tenga que ver con el éxito?

Me dice que si vendes un producto tiene que ser bueno y que si prestas un servicio tiene que ser igualmente bueno. No hay que ir a ninguna universidad para aprender eso.

Me dice que las cosas o los servicios tienen que tener un valor, una utilidad, tienen que servir para algo, producir una solución o mejorar el nivel de lo que existía con anterioridad.

Me dice que las cosas tienen que tener su justo precio. No puedes vender agua al precio de champagne.

Me dice que, para hacerlo bonito, pues eso, tienes que hacer las cosas bonitas. Un envoltorio agradable, una sonrisa, un trato correcto, hacer sentir al otro importante, provocar que la compra sea en sí misma una experiencia.

Me dice que, si estoy convencido de quién soy y de lo que hago, no tengo que mentir a nadie, ni que competir con nadie, ni que buscar ansioso los precios de los otros… Porque sé que hay un lugar para mí y para lo que hago, sé que ocupo un espacio y que a otros, que me buscan, les gusta ese espacio y ese lugar. El mundo gira a mí alrededor, pero no me afecta.

Me dice muchas cosas más, pero si sigo convierto el artículo en un libro. Tan solo quédate con este mensaje claro: simplicidad, lógica, sentido común y ausencia de preocupaciones. Y ocúpate solo en hacer las cosas bien.

Por cierto, en esta línea va mi primer libro, La fórmula del éxito.

¿Compartirías este este artículo en alguna de tus redes sociales? ¡Estoy seguro de que te encantará ayudarme a difundir este mensaje!

(Artículos relacionados: Riqueza, las cosas que no te contaron y ¿Qué es el éxito y cuál es el primer paso para lograrlo?)

The following two tabs change content below.
Escritor, formador y emprendedor. Hablo de libertad financiera, ingresos pasivos, infoproductos, crecimiento personal, talento y conocimiento. Me encantaría ayudarte a llegar a ese lugar en el que eres realmente tú y puedes generar riqueza. Mi lema: somos creadores, somos libres. También: libertad personal + libertad financiera = libertad total. (Si no quieres perderte nada, te invito a formar parte de la comunidad aquí).

12 comentarios en “El éxito tiene una clave. ¿Quieres descubrirla?

  1. Así es Agustín, menos es más. Lo simple antes que lo complicado. Lo fácil antes que lo difícil. El camino recto antes que el sinuoso. Es mucho más fácil de lo que parece. Sólo hace falta creérnoslo.
    Buen artículo!

  2. Hola! Aquí Jaír, de EfectiVida. Qué sencillo y qué necesario! Buenísimo Agustín. Coincido contigo en lo del sentido común. A veces, con pararse un momentito y preguntarse: ¿Qué? ¿Por qué? Y ¿Cómo? Con estas tres preguntas, ya ganaríamos montón.
    Muchas gracias de nuevo, un placer leerte.
    Saludos!

    • Gracias, Jair, es verdad que con tan solo hacerse uno esas preguntitas en calma y con sosiego ya tendríamos bastante. A veces, como digo, pues eso, nos gusta complicarnos la vida y buscar soluciones a problemas ¡que ni existen! Pero es que, claro, si no tenemos problemas ¡tampoco nos pueden vender soluciones!
      Un abrazo.

  3. Buenas Agustin, me siento tan identificado leyendo tu articulo que no pude contener mis ganas de agradecértelo y contar mi historia por si le sirve a alguien de ejemplo. Desde hace unos años vivo en Perú trabajando en construcción es decir me gustaba mi profesión pero no trabajar. Hasta que decidimos mi novia y yo ser realmente libres y responsables de nuestras vidas. Dejamos nuestros respectivos trabajos y montamos una cafetería en una zona de Perú llamado Paracas un lugar privilegiado frente al mar. Tuvimos todas las dificultades posibles, sin saber si funcionaria, sin ninguna experiencia en el sector peroooo con sentido común y todas las ganas de poner nuestros talentos a funcionar al 100%. Mínima inversión, todo hecho con amor y máximo sentido común.
    El resultado es que aunque las jornadas son de mas de 12 horas diarias, me levanto de la cama deseando venir a trabajar. Tenemos continuamente clientes que salen absolutamente encantados, en fin. Pueden buscarnos en trip advisor como Café Paracas y comprueben los comentarios. Gracias a personas como Agustín Grau somos mas los que cada dia perdemos el miedo a vivir de corazón, vivir con sentido y saliendo del capullo que la sociedad tejió con tu propia seda.

    • Felicidades, Juan Alberto. Me alegra escuchar que estás haciendo algo que te gusta. Te entiendo perfectamente porque por las mañanas yo me levanto de la cama de la misma manera :).

      Paracas lo he oído mencionado en un libro que lei de un autor peruano, no recuerdo si fue Alfredo Bryce Echenique o Jaime Bayly.

      Si voy alguna vez por allí ten por seguro que te visitaré.

      Un abrazo.

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies