Contra el esfuerzo

Estoy convencido de que a lo largo de tu vida has oído hablar maravillas del esfuerzo, del valor del esfuerzo, del valor del sacrificio… Pero debo decirte que eso no son más que falacias.

Contra el esfuerzo. Este es mi manifiesto contra el esfuerzo - ¡Compártelo!          

Una falacia es un argumento que, a priori, parece válido, correcto, que queda bien, pero que en sí no es cierto.

Y añadiría yo: que carece de valor, que no lleva a ningún sitio, que es una tontuna que se repite desde tiempos inmemoriales y que las masas (adocenadas, por supuesto, como siempre) han terminado admitiendo como válido sin posibilidad de cuestionamiento.

Algo que nadie se plantea que no sea así, que no pueda ser así. Lo que viene a ser un consenso unánime en una masa uniforme de dóciles asentidores.

Porque nada más lógico que alabar el esfuerzo, ¿verdad? ¿Quién querría crear una sociedad de holgazanes y gandules?

Y esto es algo que ha estado presente a lo largo de toda la evolución humana.

La historia del ser humano es la historia del esfuerzo. Trabajad, trabajad, malditos…

En el Antiguo Testamento, Yahvé conminaba a los judíos a caminar con esfuerzo por el desierto hasta dar con la tierra prometida. No quiero ser descortés pero creo que siguen así desde entonces. Las malas lenguas, incluso, dicen que les hizo dar vueltas a drede.

En la Biblia también se dice que cuando Dios se enfadó en el Edén con el primer hombre le castigó a ganarse el pan con el sudor de la frente. Aquí, si te fijas, ya tenemos un primer dato bastante indiciario: el estado natural es conseguir las cosas sin esfuerzo, pero si te pasas de listo, si te portas mal, surge la consecuencia negativa: el esfuerzo, que no es así el estado original y natural sino algo negativo con lo que se castiga a alguien.

Fuera ya del Edén, en la historia de la humanidad el esfuerzo ha estado siempre presente.

Los señores feudales solo querían que los siervos trabajaran las tierras con esfuerzo, los esclavos eran conminados con latigazos a trabajar más y más… E incluso no hace falta remontarse tan lejos: si escuchas a cualquier gobernante de hoy en día te dirá que con esfuerzo lograremos salir de ésta (¿qué es ésta?), que con esfuerzo seremos más competitivos, etc. etc.

Yo escucho todo eso y me pongo negro, porque a mí el esfuerzo sólo me produce cansancio y, que yo sepa, sólo conlleva aburrimiento, malestar, dolor, penuria y amargamiento de vida. Y a mí, que me registren, pero para eso no he venido.

Si miramos a nuestro alrededor en el universo digital y emprendeduril, seguimos con lo mismo, erre que erre, la gente es muy cansina.

Que si montar un negocio es para sacrificados, que con el blogging puedes ganar dinero pero tienes que trabajar mucho, muchísimo, porque es algo duro, durísimo…

Escuchas todo eso y dices: pero, ¿hay algo que se pueda hacer en este divino mundo tranquilamente? ¿Podemos tener un momento de paz, de sosiego? ¿Alguien me puede dejar respirar? ¿Debo estar todo el rato esforzándome? ¿Puedo vivir?

Y sin embargo debo decir algo:

El esfuerzo, la necesidad del esfuerzo, solo existe en las mentes humanas

Porque yo me fijo en lo que me rodea y veo que el esfuerzo solo existe en las mentes de los hombres.

Y llego a esa conclusión por deducción negativa y a sensu contrario: en todo lo que no tiene mente (o al menos en todo lo que no tiene una mente desarrollada) no veo ninguna práctica de esfuerzo.

Solo aquello que no requiere esfuerzo alguno puede denominarse natural. Mooji.

Para llegar a esa conclusión no tengo ni que salir de mi casa. Verás.

Tengo un estanque en la parcela con peces y los veo nadar tranquilamente cada día, entretenerse, alimentarse, sin especiales dificultades. Es decir, sin esfuerzo.

Veo la hiedra trepadora que conquista el muro centímetro a centímetro, minuto a minuto, y tampoco veo que emplee especiales esfuerzos en ello. Cada día, simplemente, ocupa más espacio en la pared. Hace su trabajo y lo hace con tranquilidad, con naturalidad, sin esfuerzo.

Y veo a mi hija de 4 años que crece cada día y no percibo en ella especiales esfuerzos para hacerlo. Todavía no la he descubierto en posturas incómodas, encogida, sufriendo y diciendo: papá, no me molestes, estoy esforzándome en crecer, estoy haciendo mi trabajo diario de crecimiento, con esfuerzo y sacrificio. Ella, simplemente, crece. Come, vive, duerme, se alimenta, da la paliza, por supuesto, y cada día está más grande. No le veo el esfuerzo por ninguna parte.

Donde no hay mente, o donde ésta todavía no se ha contaminado del mundo exterior, no hay esfuerzo, porque el esfuerzo es un invento humano, una necesidad del hombre por hacerlo todo más difícil, un extraño deseo del hombre por complicarse la vida.

La libertad solo llega cuando no hay esfuerzo por ser algo. Entonces, la verdad de lo que es actúa. Y eso es liberación. Jiddu Krishnamurti.

¿Cuál es realmente la naturaleza del esfuerzo?

Si te fijas bien, ¿qué es el esfuerzo? Podría decirse que es la actitud y el conjunto de acciones de la persona que quiere pasar de un estado a otro por el camino difícil.

Es decir, tú estás en un estado (ausencia de dinero, necesidad de hacer algo…) y quieres pasar a otro (abundanciariqueza, creación de algo…). Quieres pasar de un estado A a un estado B. Lo que quieres, claro está, no es el conjunto de acciones que tienes que realizar para conseguirlo. Lo que quieres es el estado B, por lo que si existiera una forma sencilla de conseguirlo la aplicarías directamente, ¿verdad? Si existiera un sabio y maravilloso botoncito… ¿te resistirías a pulsarlo?

Ahora bien, no te enfocas en el camino fácil porque crees (siempre se ha dicho así) que como te ganarás el pan con el sudor de tu frente pues eso, tienes que aplicarte como un borrego.

Sin embargo hay un camino fácil y un camino difícil. El camino fácil no es el de los haraganes y perezosos. Es el de los inteligentes, el de los que conocen las estrategias que les permiten hacer más con menos. Y el camino difícil no es el de los probos y aplicados trabajadores. Es el de los asnos y jumentos, el de quienes hacen las cosas como siempre las han hecho porque ni su mente les permite llegar a más ni su predisposición es la de innovar, crear y hacer cosas en un sentido diferente.

Esforzarse es de jumentos. Utiliza la mente. Para algo la tienes - ¡Compártelo!          

Por eso creo que el esfuerzo es la consecuencia de todo lo negativo que hay en el ser humano. Y por eso, sin más, y al menos para mí, es algo negativo.

El esfuerzo es consecuencia de la limitación y escasez

Siguiendo con la cosa (hoy estoy inspirado), si te fijas, y como digo, la necesidad de esforzarse viene de todo lo negativo que hay en nosotros.

Si supiéramos que somos Dios, ¿qué necesidad habría de esforzarse? ¿Te imaginas a Dios sentado en la barra del bar y diciendo: Nene, ponme una cerveza, que estoy muerto de todo lo que me he esforzado hoy? Vaya Dios, ¿no? Nos hacíamos ateos.

Lo negativo que hay en el ser humano es lo que determina que tengamos que esforzarnos.

La fuerza vital fluye sin esfuerzo. Mooji.

Cosas como:

⇒ Las prácticas poco efectivas. Si tienes que dar muchas vueltas para llegar a algo, sí, claro que debes esforzarte.

⇒ La ausencia de objetivos claros. Si no tienes una firme determinación por algo, sí, te costará mucho llegar, no sabes ni a dónde vas.

⇒ El apego a lo existente, a lo tradicional. Cuando sigues enviando currículums con esa foto de zombi viviente y esas gafas de montura prehistórica, esperando que te ofrezcan ese mega sueldazo de 800 € a cambio de hacer algo, lo que sea, pues sí, tienes que esforzarte mucho en conseguirlo. Hay algunos que llevan miles de curriculums enviados, ciertamente hay que esforzarse mucho para que te elijan, la manada es muy grande, hay mucho donde elegir.

Las creencias limitantes. Si tu mente está llena de pensamientos castradores pues claro, ¿qué quieres? ¿Que te cueste poco hacer las cosas? No, te va a costar mucho, y te lo mereces: eres carne de cañón, lo estás pidiendo a gritos.

⇒ La incapacidad para ser tú y el deseo constante de agradar a tod@s. Cuando no eres tú sino lo que los demás piensan de ti, efectivamente es muy cansado, terriblemente cansado. Yo, solo de pensarlo, me agoto.

⇒ La falta de valentía. Para ser, para hacer, para vivir, para estar… Para lo que sea.

⇒ La falta de confianza en uno. Si estás convencido de que eres un inepto integral… bueno… posiblemente lo seas… y en ese estado es francamente difícil hacer las cosas con tranquilidad y sentido común. Hay que esforzarse mucho.

⇒ Los condicionantes externos. Aquí debo reconocer que es muy difícil estar en el mundo sin ser absorbido por él, pero te aseguro que, si lo consigues, todo se vuelve muy fácil, no tendrás que esforzarte.

Y así podría seguir… pero quédate con la idea: si te esfuerzas es consecuencia de lo negativo que hay en ti. Los dioses no tienen que esforzarse y tú, como Dios que eres, tampoco deberías hacerlo. Consejo de amigo.

Los antídotos del esfuerzo

Así pues, cuando te entren ganas de esforzarte, te recomiendo unos antídotos para que se te pasen.

# 1 Haz solo lo que te guste

Si empleas tu tiempo, a nivel laboral o no, en hacer cosas que te gusten y te apasionen, no tendrás que esforzarte nada. Obtendrás resultados casi sin enterarte. Se te pasará el tiempo volando.

# 2 Examina dentro de ti y pregúntate si realmente quieres eso

Imagina que a la hora de actuar en lo que sea notas que te está costando mucho trabajo. Plantéate: ¿Es esto realmente acorde a mí? ¿Vibra conmigo? ¿Es lo que quiero? ¿Estoy forzando algo? ¿Resuena con mi naturaleza? ¿Lo quiero o no lo quiero? Simple y llanamente.

# 3 Delega lo que te cueste

¿Te cuesta mucho hacer algo? No te vuelvas loc@. Delégalo. Hay más de 7.000 millones de habitantes en el planeta tierra. ¿Ninguno va a querer hacértelo? Si la cuarta parte está en el paro… esperando que pase la crisis… (¿O ya pasó? Me pierdo en estas cosas).

# 4 Aprende a fluir, a percibir el universo

Hay un flujo natural de las cosas que es manifestación de un nivel superior. No un nivel impuesto desde arriba, como una orden, sino una frecuencia de vibración más elevada y de la que tú, lo sepas o no, formas parte, participas, eres interviniente.

La vida, el universo… te lo está recordando a cada instante. Solo tienes que escuchar, y para eso te basta con quedarte en silencio, hacerte consciente y percibir, en ese orden. Nada, te lo aseguro, que requiera de ningún esfuerzo.

# 5 Concéntrate, practica la atención plena

El hacerse consciente (punto anterior) permite la concentración, el estar plenamente atento a lo que estás haciendo.

Cuando te enfocas en algo eliminas distracciones y el trabajo ocurre solo, simplemente transcurre, acontece. Es algo que tiene lugar a través de ti. ¿No creías en la magia? Pues es eso.

# 6 Sal del ego

Esto está relacionado con lo anterior. Cuando las cosas ocurren a través de ti, te has quitado de en medio, has desaparecido, has dejado de trabajar con el ego (tu pequeño ser, tu pequeña mente) y has pasado a fundirte con lo que realmente eres.

No es fácil. El ego es muy exigente, por eso es el ego. Hace falta práctica y constancia, dedicación. ¡Pero no esfuerzo!

# 7 Desarrolla la intuición

La intuición aparece sin esfuerzo. Es, simplemente, lo que te sale, lo que te viene, sin más.

Si aprendes a guiarte por ella ahorrarás mucho trabajo. Eliminarás patrones y pasos intermedios, procesos y pautas; lo que viene a ser el rollazo habitual de funcionar de las personas.

La intuición viene de un lugar en el que hay sabiduría, en el que está la sabiduría. Es el lugar en el que están las respuestas, y simplemente puedes acceder a él para recibirlas. Fácil, ¿verdad? Tan solo hay que practicar. Instalarse en el silencio y eliminar el diálogo interno, el diálogo mental.

Y bueno, por hoy creo que ya está bien.

Es bastante probable que todo el mundo se me eche encima por esta sarta de herejías y maldades que acabo de escribir.

Pero entiéndeme si te digo que, en el fondo, y… bueno… no tan en el fondo, me da un poco igual.

O bastante. No puedo pretender que todo el mundo me ame. Sería agotador, y ya sabes que estoy en contra del esfuerzo.

Tampoco que me ría las gracias.

Lo único que pretendo es, simplemente, aportar un granito de luz al flujo de la existencia para que ayude a quien sienta la llamada. Todo lo que exceda de eso sería sobrevalorarme y algo que, sinceramente, me supondría un gran esfuerzo😊. Algo que, después de 2000 palabras de artículo, comprenderás que no esté dispuesto a hacer.

Un abrazo.

Ah, compárteme, porfa. Es algo que no te llevará ningún esfuerzo 😊.

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46 comentarios en “Contra el esfuerzo”

  1. Un gran artículo, Agustín. No me cabe duda de que no eres una persona convencional. Me explico. He leído varios libros sobre el Ser. Libros que te hacen ver que en nuestro interior todos somos potencialidad pura y por eso podemos ser aquello que queramos ser. Me refiero a libros como «las 7 leyes espirituales del éxito» ,» El monje que vendió su Ferrari», etc.
    Personalmente, estoy intentando aplicar todos los principios y consejos que me aportan estos libros y autores como Tony Robbins, Mario Alonso puig, Steven R. Covey y ahora tú también, Agustín 😊.
    La verdad es que no resulta fácil aplicar todos estos aprendizajes de forma autónoma pero, si echo la vista un año atrás, puedo ver un claro cambio en mí. Intento vivir acorde con aquellos principios y valores que hacen de mí la persona que quiero ser. Evito los juicios de valor y trato de disfrutar el presente, mantengo mi intención enfocada al futuro y mi atención enfocada en el presente.

    Imagino que sabes de lo que hablo mucho mejor que yo… (😅)

    Si te sirve de algo, este tipo de artículo quizás no consiga conectar con un gran público pero, creo que con los que sí conecta, lo hace de una forma muy profunda.

    Gracias por compartir tanto valor!!!

    Te deseo lo mejor,

    Un saludo.

    • Hola Agustín, me siento totalmente identificado y comparto lo que dices.

      Copio esto porque me parece magistral:»Intento vivir acorde con aquellos principios y valores que hacen de mí la persona que quiero ser. Evito los juicios de valor y trato de disfrutar el presente, mantengo mi intención enfocada al futuro y mi atención enfocada en el presente».

      Respecto a la conexión con el público en este tipo de artículos, es ciertamente como dices. Este tipo de reflexiones (las de estos artículos) no llegan a todos, de hecho no llegan a la gran mayoría, y no pasa nada por eso, absolutamente nada. No tiene porqué llegar a todos, porque no todo el mundo está en el mismo sitio ni necesita lo mismo para su evolución. De hecho, yo no escribo para todos, yo escribo para quienes me entienden, y quienes me entienden y me leen en realidad no lo hacen para aprender, sino para recordar lo que ya saben en su interior, quizás a nivel intuitivo, para que esa lectura les despierte de nuevo, les recuerde, les haga conectar con su ser, con la verdad en el interior.

      El mundo entero es una gran familia, pero dentro de esa familia hay subfamilias, o clanes, o tribus, o linajes o lo que queramos llamarles. Quienes escriben o dicen o hacen algo y quienes les entienden, les siguen y les comparten forman uno de ellos, comparten una vibración, una manera de ser y un espíritu de crecimiento y aprendizaje. Por eso lo que decimos no siempre llega a todos, ni tiene porqué llegar, llega a quienes tiene que llegar, a quienes quieren o necesitan escuchar algo, aunque solo sea para reafirmarse en lo que ya saben (y que no siempre saben que saben).

      Bueno, creo que me he enrollado un poco… :). Un abrazo de corazón.

      Ah, no, aún no he terminado :). En lo que no me ocurre como a ti es en lo de costarme trabajo aplicar los aprendizajes de forma autónoma. Aplicar sí, me cuesta, pero no el hacerlo de forma autónoma, porque en realidad es la única forma en que sé funcionar, no soy nada de grupos, comunidades y todo eso, voy por libre, no sé hacerlo de otra forma. Y ahora, sí, ya, por fin, me callo 🙂

    • Hazme caso, Silvia, llega un momento en que ni los ves, te lo digo por experiencia, ja ja.

      Es difícil estar en este mundo sin ser de este mundo. Nadie lo es, aunque la mayoría actúa como si lo fuera, por eso miran mal a los que sí lo saben.

      Un abrazo.

  2. Comentó, después de leer tu forma de ver el esfuerzo, no puedo estar más identificado con tu artículo. Si me permites yo añadiría, que pensemos en qué parte no hemos entendido que nos hace pensar en tanto esforzarte como si fuésemos a vivir eternamente, lo lamento pero no es así, gracias !!

    • Sí, José antonio, si pensáramos en que la vida es limitada y en el tiempo que se nos va en esforzarnos en todo (a veces en cosas que ni nos interesan ni merecen la pena) cambiaríamos el chip.

      Algunas líneas de pensamiento chamánico tienen a la muerte como consejera y a cada minuto se la imaginan encima de su hombre recordándoles que va a ir a por ellos, recordándoles que en cualquier momento pueden morir.

      Saludos.

  3. Gracias Agustín. Siempre me ha gustado el enfoque con que escribes. Sin duda un artículo para reflexionar.

    Realmente creo mucho en dejarse fluir y hacer caso a mí intuición.

    En mi caso aprendí a vivir más relajado en el momento en que aprendí a escucharme y permitirme momentos de paz. En definitiva, pienso que lo más importante es amarnos a nosotros mismos y a todo lo demás. Cuando vibras así todo el resto de cosas es más sencillo. Simplemente ocurren, sin esfuerzo 🙂

    De nuevo gracias.

    • Hola Migue, estoy super de acuerdo en todo lo que dices: la importancia de escucharse uno, la importancia de amarse uno y la vibración que genera y que hace todo más sencillo. Lo has explicado genial.
      Gracias y un abrazo.

    • Ciertamente es una creencia lo de que hay que esforzarse y todo cuesta. Es, por tanto, una interpretación de la realidad que decidimos hacer (quizá porque siempre la hemos escuchado y se ha repetido hasta la saciedad) y, por lo tanto, vemos y vivimos la realidad de acuerdo a ella. El mundo es como cada uno lo ve.
      Cuídate mucho.

  4. Estimado Agustín, todo en la vida es relativo, cada ser humano busca su felicidad como le parece mejor. Un ejemplo, una persona que invierte en un restaurante y se dedica a administrarlo todos los días puede ser feliz teniendo contacto con sus clientes, ver crecer su negocio, proyectar su futuro como empresario. Incluso solucionar los problemas cotidianos que podrían presentarse.
    Mi tesis es cada persona es una individualidad y sus gustos y preferencias pueden ser muy distintos. Ganar dinero sin esfuerzo no necesariamente es mejor que hacerlo con esfuerzo. Luisa

    • Hola Luisa. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Cierto que todo en la vida es relativo, cierto que cada uno busca su felicidad como le parece mejor, cierto que ganar dinero sin esfuerzo a muchos puede no gustarle… Estoy totalmente de acuerdo, yo no pretendo que todo el mundo haga lo que yo considere, si una persona prefiere ganar dinero con esfuerzo antes que sin él me parece genial, faltaría más.
      Un saludo.

  5. Leer tu artículo sin mayor atención que el hecho de leer palabras y aplicarles los parámetros mentales de cada personaje (EGO), es obvio que como menos es como para mandarle saludos a tu clan familiar, por lo que tal vez si agrego este comentario ponga a los lectores un poco menos posicionado en los extremos de la contra y el a favor de tu perspectiva. Pienso que el esfuerzo como cualquier concepto social de esta sociedad más arraigado al consumo de los conceptos que al sentido común de ellos, apenas puede llegar a la conclusión de que lo que para uno es un descomunal esfuerzo para otro es una sublime satisfacción, fruto de la inspiración. Pero, en definitiva todo recae en la interpretación, recae en el significado particular de la ley del punto de menor resistencia que rige la vida de cualquier ser con un mínimo de conciencia de su existencia que sabe que nace, crece, si le dejan y puede se reproduce y finalmente vuelve a su esencia y reinicia su ciclo existencial. Lo que para el observador de una oruga trasmutando a mariposa es un aparente esfuerzo descomunal, no tiene porqué ser lo mismo para la oruga, ¿Alguien le ha pedido opinión a la oruga? Por lo que a este artículo le vendría bien la pregunta ¿Sientes tu lector que lo que haces te tiene al límite de tu resistencia, te has o te estás esforzando o estás en el punto de menor resistencia hacia tus objetivos? ¿Son tus objetivos realmente tuyos, o son los objetivos que esperan de ti tu entorno social?

  6. Personalmente mi estimado Agustín, no me produce ningún sentimiento ni percepción de esfuerzo escribir artículos pero por el contrario monetizar los artículos o incluso publicar un libro basado en mi propia experimentación de lo que aprendí, aprendo y aprenderé de un curso de milagros me implica un gran esfuerzo… Un esfuerzo al que mi ego se resiste a realizar a cambio del dinero que podría implicar. Lo cual para ti es posible que pienses que es muy irracional que prefiera realizar esa acción de escribir por puro entretenimiento, lo cual si tan simple es para ti monetizar los artículos no tengo inconveniente en compartir contigo y repartir ganancias acordes a nuestra percepción de la ley del mínimo esfuerzo…

    • Hola José. En absoluto me parece irracional escribir por puro entretenimiento, para nada, yo a veces lo hago, simplemente hay que ser consciente y saber que se hace por puro entretenimiento.

      Lo de que te cueste esfuerzo monetizar los artículos lo entiendo perfectamente. Yo no los monetizo, no busco monetizarlos porque sé que son casi imposible de monetizar. En un negocio digital tipo blog los ingresos no viene de escribir artículos. Vienen del e mail marketing, de los embudos de ventas y todo eso. Si se monetizaran los artículos yo me sacaba un pastizal todos los días, porque este mismo que apenas lleva publicado dos o tres días lo han leído ya miles de personas, pero por ese mero hecho yo no percibo nada, nadie deja un euro en la hucha después de leerlo (que ya os vale, ja ja).

      Entonces, fuera bromas, este mismo hecho demuestra que cuando las cosas cuestan esfuerzo (lo de monetizar los posts, por ejemplo) es que por ahí no va la estrategia, es que no merece la pena seguir en eso, es que no merece la pena esforzarse por algo que te está diciendo que no es por ahí. El propio universo nos habla a cada instante, lo que ocurre es que nuestro. ego, el de todos, es muy grande, y persistimos erre que erre.

      O sea que si querías compartir ganancias conmigo por monetizar artículos creo que nos vamos a llevar muy poco 🙂

  7. Hasta el más insignificante o el más inspirador holgazan o su contrario provoca movimiento en su entorno y en la totalidad del inmenso universo divino.
    Todos somos universo y nada ni nadie está ni de más ni de menos

  8. Buenas! Aquí Jaír, de EfectiVida.

    No sé muy bien cómo expresar todo lo que pienso sin que me lleve una parrafada (y el esfuerzo consiguiente). He leído un par de veces el artículo, porque no tiene desperdicio. Más allá de algún detalle sin demasiada importancia, me parece que coincido contigo. De hecho, y para que no se diga que estoy simplemente haciendo la pelota, ya hace tiempo publiqué un artículo en el que hablaba del “Esfuerzo inteligente” (https://efectivida.es/blog/las-cosas-importantes-requieren-esfuerzo/). Cito literalmente un extracto:

    “Cuando te preparas, el esfuerzo es rentable. Tu cerebro también sabe esto. No es que sea un vago, es que busca la máxima eficiencia.
    Esto no es precisamente lo que te van a enseñar. Mucha gente piensa que hay que trabajar duro, pero eso no es muy efectivo que digamos, si no se acompaña de planificación, de inteligencia.”

    Por supuesto, y creo que en esto estarás de acuerdo, el esfuerzo, aunque sea en pequeñas dósis, es y será necesario. Un árbol frutal crece sin dificultad, pero cultivarlo es otro cantar. Un niño crece sin esfuerzo, pero conseguir que sea hombre o mujer de provecho es otra cosa… y así podría seguir.

    Parece que hay algo de verdad en lo de “con el sudor de tu frente”.

    Es decir, yo sí creo que hay que esforzarse, pero cuanto menos, mejor. De ahí lo de “esfuerzo inteligente”.

    Por otro lado, hay retos, sobre todo físicos, que solo saben a gloria cuando ha habido esfuerzo. Se me ocurre el ejemplo de escalar un monte. Pueden llevarte en helicóptero, pero no es lo mismo. Ahora bien, tampoco es cuestión de ir como un burro a subir el Everest. Hay que prepararse inteligentemente.

    Me parece que el equilibrio consciente entre esfuerzo e inteligencia es el que produce los máximos resultados. Por eso me gusta el término “efectividad”. Es conseguir algo gastando los mínimos recursos (entre los cuales están el esfuerzo y el tiempo).

    No me extiendo más. Me parece que es un tema interesantísimo y digno de leer, sobre todo antes de aceptar eso de que con el trabajo duro llegas a cualquier sitio.

    Gracias Agustín! Es un placer leerte!

    • Hola Jair, gracias por tu comentario y tus apreciaciones. Es muy bueno el concepto de efectividad y el equilibrio entre esfuerzo e inteligencia.

      Comparto contigo que (copio) «Mucha gente piensa que hay que trabajar duro, pero eso no es muy efectivo que digamos, si no se acompaña de planificación, de inteligencia.”

      Sin embargo, en lo de la felicidad del esfuerzo en los retos como el Everest, no sé si discrepo un poco o lo veo un poco diferente. Yo puedo llegar rápido a la cima porque voy por un mejor camino mientras veo a otros que se afanan porque suben por donde no deben. Quizás ellos, los esforzados escaladores, están muy satisfechos con su esfuerzo y se sienten genial en la cima por todo lo que se han esforzado, pero no sé… Yo también podría elegir subir a la cima andando en vez de en helicóptero, pero no por el esfuerzo que me supone, sino porque disfruto del paisaje, los olores, las vistas… que con el helicóptero me pierdo; es decir lo elijo porque obtengo beneficios, pero no por el esfuerzo en sí.

      Cuídate mucho y un abrazo.

    • Jaír, completamente de acuerdo. En realidad, si observamos la naturaleza, veremos esfuerzo por doquier. Una cosa son peces en un estanque, sin depredadores y alimentados por la mano del cuidador. Otra cosa es el mar. Cada árbol, cada planta, lucha por su espacio, imponiéndose a otros árboles y plantas que también buscan la luz del sol. Obviamente, un bosque natural no es una plantación perfectamente alineada. Si la leona no corre, no come.

      Como humanos, seres entre lo animal y lo divino, y (supuestamente) inteligentes, tenemos otras opciones. Pero vivir y avanzar siempre implica alguna forma de esfuerzo. La cuestión es optimizar al máximo los recursos para que sea el mínimo imprescindible. En el caso de nuestra especie, alcanzar la naturaleza divina no es tarea baladí. Hace falta esfuerzo para llegar al punto en el cual ya no es necesario esforzarse. Así de paradójica y dual es nuestra naturaleza…

  9. En algun momento tuve una discusion con mi padre porque el es de la ley de «esfuerzate por lo que quieres» se molesta cuando alguien quiere evitar los esfuerzos.

    y recuerdo que en esa ocasion se me vino a la mente un simil, le dije:

    «Papa, si estuvieras buscando comprar un coche usado te subirias a el para conducirlo y ver que todo trabaje bien ¿cierto . Pero si notaras que la transmision del auto se oye forzada o que el motor se oye forzado,¿ lo comprarias? por supuesto que no verdad?»

    Si estas con tu pareja y te dice un «te amo» forzado , creerias que en realidad quiere estar contigo? Porque un te amo natural saldria de su boca con fluidez y sin esfuerzo.

    Ya que como lo dices en el articulo ,lo natural fluye, y lo que no, se traba.

    Es la naturaleza del coche, gracias a las leyes de la fisica, desplazarse sin esfuerzo por el camino.

    Espero haber explicado

    Gracias por el articulo

    saludos mexicanos

    • Hola Julian. Lo de «esfuérzate por lo que quieres» se ha convertido en un mantra que la gente repite sin saber ni siquiera creérselo. Diles que lo que están buscando lo tienen delante y a ver si siguen buscando por ahí o simplemente alargan la mano y lo cogen. Repiten la frasecita pero porque es una frase hecha, un tópico, no necesariamente la creen siempre.

      Son muy buenos los ejemplos que pones del coche usado y lo de la pareja con el amor forzado. Muy buenos, de verdad. Te explicas de maravilla 🙂

  10. Agustín,
    sólo hay que invitar a leer: El PESCADOR SATISFECHO (o el cuento del Pescador) de Anthony de Melo, (fácil de encontrar en Internet), y que recoge con claridad esta dualidad.
    Saludos

  11. Estaba impaciente por comentar. Y ya veré cómo me las ingenio -sin mucho esfuerzo-, para que, al menos, esta galaxia te escuche.
    No he parado de reír a carcajadas durante las ¿2000? palabras que soltaste.

    Comparto a pleno tooooodo lo que dices. No dejo ni una palabra fuera. Y no creo que vayas a ser muy criticado ya que los que aparecen en esas fotos -no puedo creer que una línea de producción como la que muestras, exista-, están muy ocupados como para leerte.

    Gracias por este chute de energía, Agustín. Una vez vi tu estanque y también coincido que la ¿era una libélula? se posó allí escuchando que la nombrabas.

    Claro que, la única manera de comunicarse con la naturaleza -es decir, de manera natural-, no se encuentra en lo que se dice, sino en lo que se siente. Por lo que, no diré que una de las cosas que disfruto, es leerte.

    ¿Puedo pedirte que visites mi nuevo hogar? Es una casa virtual pero se está llenado de motivadoras presencias. Su nombre es CasaBienestArte y ya sabrás cómo encontrarla.

    Y no creas que he entrado para invitarte a mi casa, aunque estoy segura que disfrutaríamos mucho conversando en el salón. Por ejemplo, sobre Mooji, que hasta hoy no lo conocía.

    Un abrazo virtual -llegan solo si crees en ellos-, desde un lugarcito de la Patagonia argentina.

    • Gracias, Liliana, por supuesto que me pasaré por tu casa virtual y le echaré un vistazo.

      Era una libélula, sí, que por cierto este año no están viniendo, solo he visto alguna muy pequeña, y en cambio hay más mariposas que otros años. No sé a qué será debido.

      La gente que se afana en las cadenas de producción están muchas veces demasiado enfrascadas como para escuchar y escucharse, pero cada uno tiene su camino, su aprendizaje y experimenta lo que ha venido a vivir. Por eso el mundo es perfecto, cada uno está donde debe estar porque, de alguna manera, consciente o inconscientemente, lo ha elegido.

      Un abrazo.

  12. La verdad es que me gustó mucho este articulo. De 10, estoy de acuerdo en que la gente valora mucho el esfuerzo y no la gente que con poco esfuerzo consigue mucho, aunque eso suene un poco mal, pues hay personas que lo consiguen a base de otras cosas…

    • Hola Tote. Es cierto que hay personas que consiguen cosas a base de otras, claro, como en todo, pero eso no quita para que sea posible conseguir otras muchas aplicándose mejor y no matándose a trabajar, por ejemplo.

      Hay gente que valora mucho el esfuerzo, ciertamente, como decimos, pero yo prefiero valorar el conseguir resultados más que el esforzarme en ello, porque pareciera que el objetivo de una acción fuera el esforzarse en ella más que el conseguir el fin.

      Saludos.

  13. En general no me parece precisamente una herejía sino una invitación a meditar (sin esfuerzo) y un alegato a favor de la libertad y la independencia intelectual.
    De todas formas, no es fácil (exige un esfuerzo) comentar todos los detalles que aportas en el artículo: el tema sugiere una transacción dialogante (sin esfuerzo) tomando algo, al fresco, en una terraza.
    He sido un emprendedor contínuo durante mi larga experiencia, defensor de mi absoluta independencia intelectual y de una ética racional en la práctica, pero mis emprendimientos pasaron siempre de ser éxitos iniciales a víctimas de estafa y rapiña. Soy libre y gozo de una estabilidad vital interpretable como felicidad, pero soy pobre y necesito «un esfuerzo» para salir de las antiguas estafas y evitar unas nuevas.

    • Hola José Antonio. Lo de la terrazita y el fresco estaría genial, pero de momento en lo digital solo son virtuales y creo que no te quitan mucho el calor :).

      Esa línea de éxitos iniciales en los negocios y víctima posterior de estafas y rapiñas muestra una línea de karma bastante clara y que debes interpretar. Indudablemente has venido a experimentar eso y hay seguro mucho aprendizaje ahí porque cuando se repite varias veces es que persiste el patrón al no ser solucionado. No quiero insistir más en esto porque si no van a preguntarme si es que ahora soy vidente … :).

      Al igual que tú comparto el reflexionar, el meditar, la libertad y la independencia. La ética también, lo que ocurre es que ésta es muy interpretable.

      Un abrazo.

  14. Me gustan los artículos que me hacen reflexionar, como éste, esté o no de acuerdo con lo que dicen. Leyéndolo me vino un pensamiento: cómo sería el mundo si todas las personas fueran así; ¿quién me serviría la cerveza? ¿quién me recogería la basura? etc.

    • Hola Lluis, gracias por tu comentario.

      Que esté en contra del esfuerzo no significa que esté en contra de hacer cualquier cosa o a favor de no hacer nada. Lo que estoy en contra es precisamente de eso, de hacer las cosas con esfuerzo, no de hacerlas con pasión, conciencia y de la forma más sencilla posible. Estoy seguro de que se puede servir una cerveza con conciencia y alegría si esa es tu pasión, dicho de otra forma, sin nada de esfuerzo, y si no es así entonces sería bueno buscar otra actividad en la que sí se dieran esos requisitos.

      Un abrazo.

  15. Hola, Agustín, fantástico post, como todos los que escribes, lleno de perlas de sabiduría. Con alguna de ellas no puedo estar más de acuerdo, aunque son tantos los matices que, lógicamente, se prestan a debate.

    En mi caso particular, el esfuerzo es uno de los temas centrales de mi vida. Crecí en un entorno en el cual todo debía conseguirse a base de esfuerzo y trabajo duro. Con el tema en cuestión, siempre fui la oveja negra de la familia 😛 Una vocecita interior muy, muy escondida, me decía que todo debía ser mucho más fácil… aunque hasta hace bien poco (y sigo en ello) no di con la fórmula mágica.

    Vaya por delante que mi objetivo vital, en cuanto a lo material se refiere, es llegar a vivir holgadamente sin necesidad de tener que trabajar. Lo cual no significa vivir sin hacer nada de nada. Pero ha sido esencial para mí poder diferenciar los conceptos «lucha» y «esfuerzo». En tu post, si sustituyo la palabra «esfuerzo» por «lucha» todo me cuadra a la perfección.

    La clave me la han dado estos párrafos: «Esto está relacionado con lo anterior. Cuando las cosas ocurren a través de ti, te has quitado de en medio, has desaparecido, has dejado de trabajar con el ego (tu pequeño ser, tu pequeña mente) y has pasado a fundirte con lo que realmente eres.

    No es fácil. El ego es muy exigente, por eso es el ego. Hace falta práctica y constancia, dedicación. ¡Pero no esfuerzo!».

    Insisto, hablo de mi caso particular (¿acaso puede hablarse con propiedad de otra cosa?): siempre ha sido el ego el que ha querido evitarme el esfuerzo. La indolencia, la pereza, la falta de constancia, son mis mayores enemigos… «Ya lo hago luego, empiezo mañana, me pongo el lunes sin falta…» y ese lunes siempre era el lunes siguiente. Por tanto, para mí, fue crucial diferenciar lucha y esfuerzo, arremangarme y ponerme a hacer aquello que suponía un esfuerzo, rechazando todo lo que supusiera una lucha. Práctica, constancia y dedicación, en mi caso, significan mucho, mucho esfuerzo.

    Por tanto, esfuerzo, precisamente, es lo que necesito para quitar de en medio al ego y hacer que las cosas ocurran a través de mí. Me supone un esfuerzo diario, a veces incluso una lucha, que en ocasiones todavía pierdo. Por eso he aprendido a negociar, a encontrar el equilibrio entre hacer lo que sé que necesito hacer y lo que me apetece hacer. Lo que le apetece a mi ego, vaya.

    En fin, si hablara a fondo de este tema acabaría escribiendo un comentario tan largo como tu post, ya dije que es uno de los temas centrales de mi vida y le he dado taaaantas vueltas… 😀

    Para terminar, permíteme decir que saber quienes somos no nos convierte en quienes somos. Para llegar a ser quienes somos verdaderamente (ya tu sabes), es necesario desprenderse de todo lo que nos separa de ello. Si fuera tan fácil y no requiriera cierto esfuerzo, ya todo el mundo con un mínimo de conciencia despierta estaría creando realidad propia… y sabemos que no es así. Entonces, ¿qué voz es la que dice que no nos esforcemos? ¿La del verdadero Yo… o la del «otro»? 😉 Saber escuchar y discernir es la clave. Cuidado con el ego, que es muy ladino y se las sabe todas. Hay más capas de las que creemos percibir…

    Con cariño y verdadera admiración, un cálido abrazo.

    • Hola Alex, y gracias por tu comentario.

      Me siento muy identificado contigo en lo referente a esos entornos familiares en los cuales hemos crecido y en los que todo debía hacerse y conseguirse con esfuerzo. Son muchos los antepasados nuestros que se han limitado a repetir cosas maquinalmente sin plantearse, como hacemos nosotros, que podían ser de otra manera. También es cierto que no podemos culpar a nadie, al menos yo no lo hago, porque el desconocimiento y las difíciles circunstancias de vida siempre me han producido un punto de compasión.

      También me identifico en lo de ser un poco la oveja negra, aunque yo no lo llamaría tal. Creo simplemente que somos almas que vienen en un punto determinado de la evolución familiar a ser un punto de inflexión, a aprender por contraste o vete tú a saber porqué. Lo cierto es que estamos aquí por algo, somos así por algo y una de las grandes cosas que llevo aprendidas es a aceptar las cosas como son (aunque no siempre lo consiga).

      Por otro lado, vivir sin hacer nada es imposible. Aunque estuvieras todo el día durmiendo o en posición de loto, estás haciendo algo. Aunque lo dices de otra manera, el objetivo bien puede ser vivir sin tener que realizar cosas llamadas «trabajos», con independencia de que te gusten y por obligación. La paradoja (¡cómo estamos con las paradojas!) es que cuando no necesitas hacer cosas para ganar dinero, las sigues haciendo porque te gustan, y claro, una cosa es no trabajar y otra no hacer lo que te gusta. La paradoja, nuevamente, y como ya he dicho en alguna ocasión, es que cuanto más dinero vas ganando más te das cuenta de que no lo necesitas, pero claro, no puedes dejar de vivir ni de hacer lo que te guste, que podría incluso ser o formar parte de tu propósito de vida.

      Sobre lo que dices de que «saber quienes somos no nos convierte en quienes somos», debo hacer una doble apreciación, una de cal y otra de arena 🙂 : imagino que a lo que te refieres es a que saber una cosa teóricamente no indica que realmente la sepas o puedas ponerla en práctica, y sí, claro, eso es así. Pero discrepo en lo de que saber quien eres no te convierte en quien eres, y voy más allá; creo que no te puedes convertir en quien eres pero porque ya lo eres; incluso lo sepas o no, eres quien eres con independencia de tu nivel de conocimiento o evolución, y no necesitas convertirte en eso porque ya lo eres.

      Finalmente, quizá todo se reduzca a cuestiones terminológicas. Lo que para uno es esfuerzo para otro es lucha, para otro es dedicación… Yo podría sustituir esfuerzo por dedicación, y sí, claro, dedicación necesitas para todo en la vida, hasta para comerte un bocadillo o ver una película, pero eso no implica que debas dedicarle grandes esfuerzos.

      Te mando un fuerte abrazo y me alegra constatar que hay personas implicadas en el camino de su evolución personal y espiritual.

      • Claro, Agustín, al final todo es cuestión de terminología. El lenguaje es algo que somos, no algo que tenemos, sabemos o dominamos… nos configura y nosotros lo vamos configurando según las experiencias que vivimos, tanto a nivel individual como colectivo.

        En cuanto a lo de «saber quién eres…», supongo que también hablamos de lo mismo, con diferentes matices e interpretaciones. Nos queda mucha vida por delante para seguir investigando dónde está el límite de quienes somos… si es que hay un límite 😉

        ¡Un abrazo!

  16. Muy buenas Agustín.
    Te e encontrado por casualidad… y sinceramente, dices (escribes) cosas muy interesantes!!!.
    Ah. Genial lo de tus 50…
    Abrazo fuerte.

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