La crisis de 1929 y que podemos aprender de ella

¿Qué ocurrió exactamente en la crisis de 1929? ¿Puede volver a ocurrir? ¿Qué podemos aprender de ella para evitar errores?

En 1929 tuvo lugar uno de los mayores desastres financieros de la historia. ¿Cómo se fraguó semejante hecatombe?

Vamos a ver el contexto y lo que ocurrió.

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Antes de la crisis del 29

Antes de la crisis de 1929 tuvieron lugar los famosos y felices años 20.

Estados Unidos acababa de salir victorioso de la primera guerra mundial, y claro, no hay nada como las fronteras, las patrias y las banderas para enaltecer a las masas.

Así que eso, las masas, el rebaño, estaba eufórico porque habían ganado la guerra y se disponían a disfrutar de su bien merecido triunfo.

La economía del país iba muy bien, la gente ganaba dinero y comenzaron a surgir productos de inversión, productos financieros, que la gente compraba alegremente. Además, cómo no, invertir en la bolsa de valores se convirtió en un deporte nacional. Aunque no tuvieras ni idea, todo iba bien, así que lo mismo daba que compraras una cosa que otra.

Compraban, pues, e invertían con el dinero que tenían y con el que no tenían, ya que hubo mucho (y fácil) acceso al crédito para invertir.

Aunque no lo creas, sí, la gente pedía préstamos para comprar acciones, bonos… Como todos los productos subían, pues ya se devolvería el dinero…

Bajaron los tipos de interés para favorecer ese endeudamiento y comenzó a crearse una cierta burbuja (que luego fue burbujón). Había mucho dinero en circulación (con lo cual valía menos, no hay que ser muy listo) y los precios de las acciones y de todo se dispararon hasta límites nunca vistos…

Era una fiesta total, todo el mundo a ganar dinero, ¡alegría!…

Lo que podía parecer una democratización de las finanzas iba camino del desastre, como así ocurrió. La bolsa subiendo, subiendo, pues ya me dirás, en algún momento tenía que parar (o explotar). Y exploto.

La crisis de 1929

El 23 de octubre de ese año tuvo lugar una fuerte bajada en la Bolsa de Nueva York.

El día siguiente, el 24 (el llamado Jueves negro), la gente empezó a agobiarse y acudió en masa a la sede de la Bolsa a… pues no sé bien a qué. A mirar, a preguntar, a informarse, a agobiarse más con los otros que también habían acudido…

Cuando la bolsa estuvo llena comenzaron a agolparse en la calle y empezaron a surgir las primeras escenas de pánico, las primeras manos a la cabeza, las primeras Madres mías (en inglés, que no sé cómo se diría)…

¿Y qué ocurre cuando nos ponemos histéricos? Pues que la bolsa sigue cayendo. Ese jueves cayó en picado, y la histeria siguió aumentando. Se hablaba ya de personas tirándose de los rascacielos.

(Inciso: ten en cuenta que no es que tu inversión valiera menos, que puede ser tolerable, es que tenías que devolver lo prestado, lo cual ya era otro cantar)

Algunos representantes públicos, junto a grandes inversores privados, consiguieron amortiguar un poco la caída comprando masivamente cierto tipo de valores (los más estables), pero poco duró la cosa.

La bolsa siguió bajando y bajando y llegó a los niveles de antes de la burbuja.

Después de la crisis

Comenzó un periodo duro de crisis económica, lo que se dio en llamar “la gran depresión”. Ay, cómo es la vida, de los Felices 20 a la Gran Depresión…

Gente arruinada.

Bancos arruinados.

Recesión económica.

Extensión de la crisis a otros países.

Incremento del desempleo.

Una movida considerable, una insolvencia a tope…

¿Qué conclusiones sacamos de ello?

Dicen que hay que conocer el pasado para no repetirlo, aunque también dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.

Yo creo que el hombre es el único animal que se pasa la vida tropezando con todo tipo de piedras. Así somos, un poco borricos. No hay más que ver cómo repetimos los errores y cómo cada cierto tiempo se suceden las crisis.

Por cierto, después de la última de 2008 queda menos para la siguiente…

Ante estos sucesos que van pasando yo saco una serie de conclusiones:

Diferencia entre precio y valor

El precio de una cosa es lo que pagas por ella y el valor es lo que realmente vale. Puedes pagar mucho por algo que vale muy poco o viceversa. La riqueza y la abundancia no tienen mucho que ver con el precio nominal de las cosas y sí con el trasfondo real que hay en ellas. Los excesos en los precios nominales son lo que da lugar a las burbujas.

Diversificación

Dado que crisis siempre van a haber, nada podemos hacer por evitarlas. El único remedio paliativo es diversificar nuestras inversiones. Aunque si hay crisis todo se resiente, también es cierto que unos sectores lo hacen más que otros.

No tengas todo tu dinero en bolsa, o en inmuebles, o en startups, o en productos financieros… Diversifica de las distintas formas posibles: por tipo de activo, geográficamente, por tiempo…

Las finanzas son inciertas

Nadie, absolutamente nadie, puede conocer si van a subir o bajar los inmuebles, la bolsa… El mismo argumento que le sirve a uno para decir que algo va a subir le sirve a otro para decir que va a bajar.

Los telediarios y los economistas explican muy bien las cosas una vez que han pasado, pero eso tiene poco mérito: a toro pasado todos tenemos muy buenas explicaciones 🙂 .

¿Endeudarte para invertir?

No voy a insistir, porque ya hemos hablado de esto en otras ocasiones, pero mejor nos abstenemos 🙂 .

¿Es bueno dejarse llevar por las emociones?

Evidentemente no, hay que actuar con objetividad. Hoy en día eso está parcialmente resuelto ya que existen formas de inversión automatizadas en las que se invierte en función del perfil personalizado de cada uno, según su tolerancia al riesgo, edad, etc.

Inversión con emociones versus inversión objetiva - ¡Compártelo!          

La crisis del 29 ocurrió porque la gente buscaba el pelotazo

La gente buscaba grandes plusvalías de la noche a la mañana comprando cosas que en la mayoría de los casos no valían nada.

No tenían una estrategia definida a medio o largo plazo, invirtiendo y reinvirtiendo para beneficiarse del interés compuesto, creando diversos tipos de activos con diferentes formas de ganar dinero

Por lo tanto, cuando vayas a invertir, pregúntate: ¿Qué quieres: ganancias sostenidas a largo plazo o plusvalías rápidas, con la consiguiente posibilidad de pérdidas también rápidas?

Es más, pregúntate: ¿Qué quiero: invertir o apostar?

La información nos hará libres…

Amén.

Así es.

La información es conocimiento y el conocimiento es libertad. Potencia tu inteligencia financiera y sabrás cuándo algo merece la pena y cuándo no. Es el camino hacia el éxito.

Np hay nada como no depender de nadie y ser realmente libre a la hora de tomar decisiones.

Y bien, hasta aquí lo que tenía que decir. ¿Alguien se apunta a comentar?

Y por favor, ¿me compartes el post?

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10 comentarios en “La crisis de 1929 y que podemos aprender de ella

  1. HOla Agustín! Aquí Jaír, de EfectiVida. Me gustó mucho tu artículo, y he de reconocer que el mail que mandaste picaba mucho la curiosidad. Efectivamente, tropezamos una y otra vez. También dicen que hay muchas cosas cíclicas, y que todo se vuelve a repetir. El caso es que, como bien dices, la información nos hará libres. Excelente! Saludos desde Las Palmas!

    • La información siempre nos hace, al menos, más libres que la ignorancia, y efectivamente las cosas principalmente en economía son cíclicas; de hecho una teoría dice que el capitalismo para subsistir necesita de crisis periódicas para ir eliminando competidores de segunda fila y que pueda perpetuarse el sistema dirigido por los grandes.
      Un abrazo (no desde Las Palmas, aunque me gustaría 🙂 )

  2. Muy buena reflexión; pero lo que me apena, que no es la falta de conocimiento o de posibilidades (tanto uno como otro abunda, sobre todo en internet), el problema es la falta de inteligencia financiera y sobre todo la falta de inteligencia emocional, no se controlan los impulsos más primarios y perjudiciales, se recurre al gasto compulsivo, o domina el miedo o la codicia en las inversiones, se carece de fuerza de voluntad, y eso se tiene que trabajar desde uno mismo. No se es un buen jugador de tenis por comprarte una raqueta de tenis de última generación o leer muchos libros sobre Nadal, se es con práctica, perseverancia y dedicación, pero eso lleva implicito un esfuerzo que muchos no estan dispuestos a soportar.

  3. Buenas Agustin!
    Muy buen artículo para reflexionar y tomarse el tema con el detenimiento que se merece.
    Yo personalmente creo que todas las crisis traen oportunidades para aquellos que estén a la espera. En esos caso cuando el mercado de acciones es golpeado se ve cómo caen los precios pero eso es un buen momento para comprar (siempre y cuando la empresa sea buena y valga realmente la pena). Saludos!

    • Gracias, Fede. Sin duda las crisis son oportunidades para resurgir, aunque cuando estamos en ellas se pasa mal.

      Sobre que sea buen momento para comprar cuando las acciones están a la baja… bueno, no sé… hay al menos dos teorías al respecto: que efectivamente es un buen momento o que, según la teoría de las tendencias, cuando la acción manifiesta una tendencia a la baja lo más normal es que se confirme la tendencia, es decir que siga a la baja.

      Un abrazo.

  4. ¡Hola!
    Gracias por el artículo y la reflexión, mis conocimientos sobre estos temas no son abundantes y por eso agradezco el tiempo invertido en este post. Me ha gustado mucho y lo más importante he aprendido montones.

    Un abrazo.

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