¿Qué cuestiones legales afectan a los ingresos pasivos?

Hoy vamos a hablar de algo que tienes que tener muy en cuenta si quieres generar ingresos pasivos con total tranquilidad: las cuestiones legales.

A la hora de constituir fuentes de ingresos pasivas hay dos temas que suelen pasarse por alto y que, sin embargo, son bastante trascendentales. Me refiero a las cuestiones legales y fiscales.

Todos nos enfocamos en el tipo de ingreso que más nos gusta, en el capital que tenemos para invertir, en la rentabilidad esperada…, pero si no tienes en cuenta la fiscalidad y que todos los papeles y contratos estén en orden, podemos llevarnos sorpresas.

Principios básicos sobre ingresos pasivos

Como sabrás, ingresos pasivos son aquellos que se generan, sin necesidad de intercambio de tiempo, a raíz de algo que hemos hecho una vez y que genera ingresos posteriores de forma automatizada, es decir, sin necesidad de hacer más cosas.

Puedes obtenerlos de dos formas principales:

  • Como inversión pura y dura, es decir Invirtiendo un capital que tengas para obtener una rentabilidad (acciones de bolsa que produzcan dividendos, alquiler de inmuebles, préstamos colectivos a través de crowdlending…), o bien
  • Como ingresos producidos a raíz, no de una inversión, sino de un activo que has creado para que te produzca ingresos (infoproductos, negocio gestionado por otros, franquicia de un negocio existente…).

En cualquier caso, puede haber procesos simples a la hora de hacerlo (registrarte en una plataforma y hacer el depósito de la cantidad, por ejemplo) o puede tratarse de procesos más complejos, en los que es conveniente contar con un buen asesoramiento legal para no llevarse sorpresas.

Lo primero a decidir

La primera cuestión a tener en cuenta es de qué manera vas a funcionar, si como persona física o jurídica (sociedad mercantil, civil…).

En el primer caso todos tus ingresos tributarán en el IRPF (España) o su equivalente legal en otros países. Pueden hacerlo en la escala general, como un ingreso más, o en una escala especial como incremento de patrimonio.

Si actúas como persona jurídica tributarás, por lo general, en el Impuesto de sociedades. Y aquí ya pueden plantearse cuestiones más complejas, tanto de tipo fiscal como legal, pero no te preocupes porque para eso están los abogados que ayudan a las empresas o los profesionales jurídicos.

Cuestiones fiscales

Lo que se lleva el estado hay que conocerlo de antemano para validar la rentabilidad de una inversión. Ten en cuenta que la rentabilidad no es sólo lo que recibas después de haber invertido, sino lo que te queda después de pagar impuestos.

Muchas rentabilidades (dividendos de bolsa, por ejemplo) están sometidas a retención, que en algunos casos o países puede ser superior al 20% (un buen pellizco). A eso hay que añadirle las comisiones, tarifas o gastos en general que conlleve la inversión.

En algunos casos, si haces cuentas a final de año y, junto con el resto de ingresos, la escala de renta se te dispara, puedes llegar a cuotas cercanas al 50% en algunos tramos.

Y si actúas como sociedad, pagas entre un 20 y un 25% de media, según los países, y el beneficio después de impuestos lo llevas a tu patrimonio personal, estarás sujeto a doble imposición y volverás a pagar en el IRPF. Casi nadie lo hace, evidentemente, perro si lo hicieras ten en cuenta que lo que te quede puede ser de risa.

Ya sabes que hay asesores fiscales. En esto no se puede escatimar. Por ahorrar un poco puede salirte caro. Por eso junto a los asesores fiscales están los legales, en este caso los abogados tributarios, que tratan estas cosas con mucha mayor profundidad y profesionalidad. Todo dependerá, claro, de las cantidades de inversión que estemos hablando.

Cuestiones legales

Y junto a la fiscalidad está le legalidad general. De ella no sólo depende la rentabilidad (poder ahorrarte gastos según las cláusulas, por ejemplo), sino el evitar perderlo todo y ser engañado, que también puede ser.

Inmuebles

Para la primera reforma de local comercial que realicé no redacté ningún contrato con los profesionales. Todo fue hablado sin más. Jamás pensé que pudiera haber problemas, porque eran personas a las que conocía, pero… sí, has adivinado, hubo problemas.

Y los hubo no porque quieran engañarte, sino porque puede haber diferentes interpretaciones en lo pactado. Ya sabes: yo me refería a esto y tú a lo otro. ¿Cómo se resuelve eso? Si no tienes un contrato detallado y firmado, de mala forma.

A la hora de reformar para alquilar, por ejemplo, son muchas las cuestiones que surgen: materiales que tienen que tener unas determinadas calidades y fechas de suministro, trabajos que realizan profesionales y que incluyen o no según qué cosas, plazos de entrega de las obras que hay que respetar, imprevistos que hay que ver quién los asume y en qué cuantías…

Para todo eso necesitas un profesional legal. Cuando vas a realizar nuevamente el contrato de alquiler, lo mismo. No se trata solo de indicar renta, plazo, datos de las partes y dirección del inmueble. Hay muchas más cuestiones:

  • Si es un local comercial con un pequeño estudio para vivir, ¿es alquiler de vivienda o para uso distinto de vivienda?
  • Si se cumple el plazo y el inquilino no se va, ¿puedes echarlo, hay prórrogas obligatorias?
  • ¿Cómo se configura si tienes una vivienda y la alquilas por habitaciones? ¿Y si es un arrendamiento de temporada o turístico?

Todo eso referente al alquiler, pero en la compra también hay muchos aspectos:

  • Al hacer una entrega o señal ¿debes firmar un contrato de arras o un contrato privado de compraventa con entrega de una cantidad a cuenta?
  • Si no tienes muy clara la operación, quizá te convenga hacer un contrato de opción de compra.
  • ¿Se podría adquirir sólo el usufructo, y no la nula propiedad?
  • ¿Y los impuestos de ese año asociados a la vivienda quién los paga? ¿El comprador, el vendedor, de forma prorrateada…?

Hay que hacer las cosas bien y debes estar informado.

Otras inversiones

En otros casos puedes encontrarte de todo.

Habrás supuestos en que no puedas hacer nada y, si te interesa la inversión, debas firmar los papeles sin más. Es el caso de contratar productos financieros con bancos o compañías financieras, o el caso de intervención en el mercado de valores a través de brokers.

En los casos anteriores, nadie va a cambiar ninguna cláusula porque a ti no te guste. Son contratos denominados de adhesión, en los que o firmas o te vas, pero sin posibilidad de discutir o negociar.

En otros supuestos sí necesitarás un asesoramiento legal que contemple cuestiones como las siguientes:

  • Redacción o revisión de los contratos (si se trata de negocios gestionados por otros, por ejemplo).
  • Garantías de un pago estableciendo algún tipo de aval o sistema de afianzamiento (en caso de préstamos entre particulares).
  • Incumplimientos en caso de suministros (máquinas de vending, por ejemplo).

En definitiva, que pueden ser muchas cosas. Al principio, como decía, sólo nos interesa conocer la rentabilidad y no pensamos en posibles problemas, pero como dice la canción, la vida a veces te da sorpresas.

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Escritor, formador y emprendedor. Hablo de libertad financiera, ingresos pasivos, infoproductos, crecimiento personal, talento y conocimiento. Me encantaría ayudarte a llegar a ese lugar en el que eres realmente tú y puedes generar riqueza. Mi lema: somos creadores, somos libres. También: libertad personal + libertad financiera = libertad total. (Si no quieres perderte nada, te invito a formar parte de la comunidad aquí).

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